martes, 1 de marzo de 2016

Investidura 2016. Un momento histórico



Como sabéis, me gusta hacerme un criterio propio sobre las cosas, y especialmente sobre los asuntos políticos. El nuevo escenario provocado por las elecciones del 20-D es fascinante para los apasionados de la política como yo, pero al mismo tiempo está generando incertidumbre y preocupación, impulsadas por los excesivos tacticismos y declaraciones cruzadas de los líderes de los partidos políticos.



Siguiendo mi costumbre, he analizado las propuestas que hay encima de la mesa, y me he hecho un criterio personal, creo que alejado de la mayoría de de la demagogia (y sí, también populismo) y frivolidad que inundan el espacio público. Puedo estar equivocado, pero al menos me he tomado el esfuerzo de estudiar las propuestas y argumentar mis razones. Tras leer las casi 200 páginas de la propuesta de gobierno de Podemos y del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, he redactado un documento de 22 páginas del que os cuelgo enlace para quienes interese especialmente, y que a continuación resumo.





  1. El “Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso” firmado por PSOE y Ciudadanos” es globalmente progresista y asumible por Podemos en un alto porcentaje. En el documento extraigo 146 medidas concretas que lo demuestran, que suponen el corazón del acuerdo en mi opinión (págs. 1-15). De ellas, casi la mitad figuran tal cual en la propuesta de Podemos, y el resto son de corte claramente de izquierdas, de modo que Podemos no podría rechazarlas. Entre los ejemplos de las que están en ambos proyectos, la creación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores para reformular el modelo de relaciones laborales; como ejemplo de las que Podemos podría aceptar, la creación de un nuevo impuesto para grandes fortunas o la creación de una Ley de Muerte Digna.
  2. Hay cosas de ese acuerdo que no me gustan (págs. 15-16), como todo lo que tiene que ver con las fórmulas público-privadas, la aceptación implícita del copago farmacéutico, la maternidad subrogada o la negación de un proceso constituyente.
  3. La propuesta de gobierno de Podemos tiene aspectos muy interesante que no contempla el acuerdo PSOE-C’s y que son perfectamente incorporables, como la convergencia con la UE en gasto público por habitante, el “impuesto de solidaridad” para las entidades financieras, el derecho a la dación en pago, la convocatoria de una Conferencia de Deuda, el impulso de un impuesto global sobre la riqueza o una tasa a las transacciones financieras (págs. 16-17).
  4. Las discrepancias que Podemos ha hecho públicas no se corresponden con las discrepancias reales entre ambos proyectos. La “Ley Mordaza” será derogada de facto al igual que la reforma laboral del PP, el abaratamiento del despido es más que discutible y hay que demostrarlo con algo más que una simple tabla con reglas de tres, las propuestas de ambos partidos en lo que se refiere al artículo 135 de la Constitución son casi idénticas y la debilidad de las propuestas en Justicia son tantas en un documento como en el otro (págs. 17-19).
  5. Hay discrepancias muy serias entre el PSOE y Podemos, que no son de las que suele hablar Podemos, y que sí impiden, bajo mi punto de vista, un acuerdo: su propuesta de modelo territorial que tiende a la disolución del Estado central en una Confederación de Estados independientes, frente a la propuesta de Estado Federal de PSOE y C’s; la inconsistencia de su modelo económico con un excesivo aumento del gasto que no se corresponde con la certeza ni lejanamente de los ingresos previstos; y la no aceptación del marco actual de cesión de soberanía respecto a la UE, que convierte en papel mojado la mayoría de sus propuestas de cambio real (págs. 19-22).

La conclusión a todo esto (págs. 22-23) es que, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas presente y previsiblemente futura a medio plazo, si no se pretende que vuelva a gobernar el PP, ambos partidos deben sentarse a abordar las verdaderas discrepancias, comprobar si es posible llegar a acuerdos y comunicárselo a la ciudadanía honestamente.




A día de hoy, a mí me resultaría muy difícil firmar un acuerdo con Podemos y, sin embargo, no me desagrada el acuerdo firmado con Ciudadanos. Y eso ocurre porque el nacionalismo no es de izquierdas, la inconsistencia económica no es de izquierdas y el incumplimiento de los marcos internacionales no es de izquierdas. Quizá por eso ellos siempre dijeron que no son de derechas ni de izquierdas. No sé. Lo cierto es que el marco en el que quieren moverse bascula entre lo ilusorio y lo lesivo para los intereses generales, y mientras mantengan esos tres ejes (Estado Confederal, modelo económico basado en especulaciones de ingresos y medidas voluntaristas que la UE no aceptará) es mucho más sencillo llegar a acuerdos con otros partidos.



Yo deseo que las direcciones de ambos partidos sepan estar a la altura del exigente momento político que les ha tocado vivir, y no se vuelvan a convocar unas elecciones que no favorecerían a nadie y, desde luego, a nadie que se considere progresista.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El miedo y el cambio. Elecciones Generales 2015



Creo que en los procesos electorales, y más en este, son fundamentales las emociones. El resultado electoral, su esencia por decirlo así, es siempre el resultado de una pulsión mayoritaria en la ciudadanía.

Lo que creo que está pasando en este momento en la sociedad española, es que está claramente dividida entre dos pulsiones: la de un cambio necesario y la de un importante miedo a ese mismo cambio. No es solo que haya sectores sociales en los que predomina más una emoción que otra, es que incluso dentro de una misma persona, esas dos emociones luchan por prevalecer.

Esa es la razón fundamental, unida a otras, por la que hay nada menos que un 40% de indecisos, un dato inédito en nuestro país. Eso provoca que todo pronóstico para el domingo adquiera un enorme margen de error. Por eso no voy a dar apenas números en mi pronóstico, más bien ideas y emociones.

  1. Creo que el PP ganará las elecciones, porque en el ser humano casi siempre gana la pulsión conservadora. Ellos, inteligentemente, han apostado por una campaña basada en la seguridad y un líder previsible, y ha sido una apuesta acertada.
  2. El PSOE quedará segundo, a muy poca distancia del PP, menos de lo que dicen las encuestas. Es el partido que debería liderar, pues para muchos ciudadanos representa la seguridad frente a los dos emergentes y para otros tantos el cambio respecto al PP. Ha jugado bien con ambas ideas durante la campaña, y Pedro Sánchez ha hecho un buen trabajo, pero creo que al PSOE le sigue faltando una cierta legitimidad de base por no haber realizado una renovación en profundidad en todos los ámbitos, y eso le va a pasar factura. Excepto eso, lo tenía todo para ganar fácilmente estas elecciones.
  3. La suma de PSOE y PP (que podría representar el mantenimiento de cierto statu quo) estará muy cerca del 50% o lo superará. Eso define con claridad esa pulsión por la seguridad, pues aunque existe deseo de cambio las alternativas no ofrecen la consistencia suficiente como para apostar por ellas de forma decidida.
  4. A cierta distancia de PP y PSOE (unos cinco puntos) quedará Ciudadanos. La excelente valoración de Rivera, su desparpajo liberal (España es un país ante todo liberal) y su capacidad para rescatar votos de diferentes caladeros (un 30% de los indecisos lo tienen como opción) se impondrá para el tercer lugar.
  5. A poca distancia de Ciudadanos quedará Podemos, que en un principio recogió toda la pulsión de cambio pero que después propició también esa pulsión de miedo a lo desconocido. Fueron los grandes impulsores de las emociones políticas en 2014 y eso tiene un coste, sobre todo si no tienes la estrategia adecuada. El liderazgo de Iglesias polariza demasiado, el proyecto se ha ido desdibujando para ganar apoyos electorales, y ambas cosas tienen un alto coste electoral.
  6. Creo que va a haber una sorpresa con IU. Alberto Garzón ha sido un líder coherente, que ha compuesto unas listas muy limpias y que ha logrado mantenerse al margen de excentricidades e incoherencias de los emergentes, a la vez que se ha distanciado de los dos grandes partidos. Creo que está recuperando una parte del voto que le quitó Podemos. Intuyo que las encuestas, todas, infravaloran su intención de voto; sus escaños, dada la fragmentación, podrían ser mucho más importantes de lo que ahora parece.
  7. ¿Qué pasará con este resultado? Imposible de predecir, sin saber los escaños. Lo natural es que el PP gobierne en minoría con la abstención de Ciudadanos y otros grupos minoritarios para la investidura, y el voto en contra de PSOE, Podemos e IU. Intuyo que si fuera necesario que se abstuviera el PSOE, también lo haría. Pero nadie va a pactar con Rajoy, y menos para toda la legislatura.
  8. En todo caso, el gobierno que salga será muy débil, viendo las estrategias de los cinco partidos principales, y es dudoso que aguante una legislatura completa.
  9. El hecho de que haya una legislatura previsiblemente inestable, supondrá que la pulsión de seguridad irá en aumento, es decir, la tendencia conservadora.
  10. El partido llamado a liderar el cambio que España necesita, y que se acabará imponiendo como el agua siempre ocupa su cauce natural, será aquel que durante 2016 y 2017 sepa hacerse con el monopolio de la ilusión sin ofrecer ningún tipo de miedo o de inseguridad. A Podemos eso le va a resultar siempre muy complicado, dada su naturaleza y su génesis; Ciudadanos necesita que el PP desaparezca para poder ocupar ese espacio de cambio, cosa que parece complicada; y el PSOE necesita la catarsis pendiente desde 2011 para poder conseguirlo, siendo sus inercias internas demasiado fuertes para dar ese salto.
Será apasionante observar el desarrollo de los próximos cuatro años.Creo que en 2020 las cosas serán muy, muy diferentes a como son ahora.

miércoles, 28 de octubre de 2015

El mundo sigue

No había visto hasta ayer "El mundo sigue" (Fernando Fernán Gómez, 1965). Qué película tan dura. Escalofriante.

Describe una sociedad española emocionalmente devastada. Una sociedad acomplejada, hipócrita, mentirosa, corrupata, débil, frívola, desnortada. Una España profundamente materialista, donde el poder adquisitivo es el valor supremo, y donde la apariencia es mucho más importante que la realidad. Una España machista donde los hombres pegan a las mujeres y las mujeres viven en función de los hombres. Una sociedad española triste, iracunda, desequilibrada, sin verdaderos valores que orienten la vida. Una sociedad española de barra de bar, de campo de fútbol, de sexo barato, de padres amargados y de hijos desatendidos, de gente enganchada a diversas adicciones para no mirarse en el espejo. Una España pringosa y en conflicto, como la foto delata a la perfección.

Sí. Exacto. Como estais pensando, una España muy parecida a la de hoy. Cincuenta años y una democracia después.

Os la recomiendo, siempre que antes prepareis bien el estómago. Acaban de editarla en una versión restaurada.

Kike.





martes, 2 de junio de 2015

Si mañana me voy.


Si mañana me voy, no vengáis a buscarme. Aferraros como sea a esa maravilla indescriptible que es la vida, durante el mayor tiempo posible.

Si mañana me voy, sonreíd. Comprendí a tiempo lo que es la felicidad y tuve la suerte de vivir aventuras apasionantes que otros no pueden ni soñar.

Si mañana me voy, no me recordéis como soy en vuestras mentes, porque ese no soy exactamente yo. Solo yo sé cómo soy exactamente yo.

Si mañana me voy, que alguien se encargue de recoger todo lo que he escrito. Es quizá lo único que he hecho en mi vida que merezca verdaderamente la pena. Ahí sí, probablemente, estoy entero yo.

Si mañana me voy, no tiréis mis cosas. Detrás de casi todas hay una pequeña historia de amor. Incluso detrás del ticket de un restaurante habrá, con seguridad, una de ellas. Las útiles dádselas a quien las necesite, y el resto guardadlas con cariño hasta que comprendáis el amor que hay tras ellas. Y después, sí, tiradlas.  

Si mañana me voy, hay personas que saben que las he querido de esa forma en que se piensa que se querrá toda la vida. Me gustaría que me recordaran sabiendo que nunca las he dejado de querer de un modo diferente. También hay quien no sabe que las quise así, y nunca ya lo sabrán.

Si mañana me voy, hay personas que me despreciarán, seguramente con justicia, por haber caído en todos los pecados capitales. Lo siento. Pero creo que solo se puede vivir de verdad cayendo en ellos. Vivir con pasión es molestar a alguien, siempre. No me arrepiento, así que merezco el desprecio que venga de ahí.

Si mañana me voy, y queréis hacerme algún homenaje, seguid luchando por un mundo mejor. Es quizá lo único que nos hace verdaderamente humanos. Un mundo mejor que pasa por intentar ser mejor uno cada día. Es quizá una utopía idiota, pero entonces el mundo lo han transformado los idiotas. 

Si mañana me voy, solo me iré con una tristeza, que es la de no haber podido embarcar a todo el mundo que he querido en algún momento de mi vida, a todo el mundo que he admirado, a todo el mundo que tengo algo que agradecer, a todo el mundo que me ha enseñado algo. Embarcarles y ofrecerles la mejor fiesta de su vida. Solo esa tristeza me llevo.

Si mañana me voy, es importante que sepáis que nunca he mentido en lo fundamental, excepto para evitar sufrimiento. Quizá haya sido mi mayor virtud y mi mayor lastre.

Si mañana me voy, también es importante que sepáis que no he odiado. Quizá he despreciado a tres o cuatro personas que disfrutaban haciendo daño, nada más.

Si mañana me voy, espero haber estado equivocado toda mi vida, y darme cuenta de que puedo encontrarme con los que se fueron antes. Cada vez les echo más de menos.

Si mañana me voy, no me queméis. No puedo soportar esa idea. Todos los detalles de la despedida me dan igual menos ese. 

Si mañana me voy, proyectad la última escena de mi película favorita antes de la marcha. Es el mejor homenaje que se le ha hecho a la vida en el momento de la muerte.

Si mañana me voy, tratad de olvidarme pronto. La vida está para amar y disfrutar lo que se tiene, no lo que se fue o lo que vendrá.

Si mañana me voy, brindad a mi salud, daos un banquete. A los que os guste el cine, invocad a Kubrick. Al resto, invocad siempre al amor, es la única forma de no perderse.

martes, 25 de noviembre de 2014

¿Qué nos pasa? ¿Por qué? ¿Qué hacer? (Capítulo I)

Hola a todas/os.

Decía Stanley Kubrick —uno de los genios de la historia de las artes visuales— que hacer una película es como escribir Guerra y paz mientras estás montado en una montaña rusa; quería destacar con esta comparación la enorme dificultad de pensar en cómo deben ser las cosas mientras las cosas deben ser, es decir, lo difícil que resulta pensar en medio del caos. Vuelvo a este símil kubrickiano hoy como alerta para todos y como autocrítica. La sobreabundancia de reflexiones sobre el momento social y político que estamos viviendo aumenta las probabilidades de la sobreabundancia de errores: es muy difícil analizar la realidad social en la que se vive.

Realizo esta reflexión previa a esta primera entrega de una serie de pensamientos que iré publicando en este blog, sobre cómo está España y por qué, sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos.


El proceso social que estamos viviendo es tan singular que mi interés por la política me obliga a pararme a pensar y tratar de sistematizar algunas de las muchas reflexiones que en diversos medios (artículos de prensa, conversaciones privadas, discusiones políticas, publicaciones en redes sociales, etc.) vengo realizando desde hace aproximadamente cinco años.

Aunque casi todos lo sabréis ya, es importante advertir al lector de que milito en el PSOE desde hace casi quince años y que, al mismo tiempo, soy muy crítico con su historia reciente, en lo que se refiere sobre todo a su incapacidad para realizar reformas internas que incrementen la democracia interna, así como a su indefinición ideológica, que le ha conducido al callejón de difícil salida en el que ahora se encuentra.

¿Por dónde empezar? Da un poco igual. El orden cronológico nos obligaría a buscar un punto inicial difícil de definir, que quizá encontremos mejor durante el transcurso de esta serie de artículos, y mirar al futuro quizá sea de momento demasiado temerario. Así que, ¿por qué no empezar por alguno de los momentos clave de la política española de los últimos años? Quizá el más reciente de esos hitos nos sea útil: las elecciones europeas de mayo de 2014. Ese proceso electoral, de hecho, es la primera muestra del tsunami político español (cuyo epicentro fue el mes de mayo de 2010 y su síntoma social el 15-M), de modo que quizá sea el mejor modo de empezar, para luego ir hacia atrás (buscando sus causas) y hacia delante (tratando de prever sus consecuencias). La misma noche electoral realicé un análisis rápido de los resultados que he preferido guardar hasta hoy, por ver si la urgencia del momento lo dotaba de sesgos excesivos. Así que lo retomo y lo comento al mismo tiempo. Lo estructuré en seis conclusiones, por orden de importancia:

1. Quiebra del bipartidismo. Por primera vez en la historia democrática la suma del voto de los dos grandes partidos, en este caso PSOE y PP, no alcanza el 50% del voto (49,06% con el 99,52% escrutado).

2. Entrada triunfal en el mapa político de un partido atípico, casi desconocido, que representa el cuestionamiento del sistema, y que entra con casi un 8% del voto.

3. Podemos + IU (que básicamente son lo mismo) suman 2.802.445 (18%), a tan solo 786.334 votos y un 5% del PSOE. El sorpasso está más cerca que la vuelta del PSOE a la hegemonía de la izquierda.

4. La catástrofe del PSOE es descomunal, además de histórica. Suelo histórico de voto en cualquier proceso electoral (3.589.847) y también porcentualmente (23%). Pérdida del 50% de sus votantes respecto a las Europeas de 2009, y un 16% globalmente. Si es verdad el dato oficial de que conserva en torno a 200.000 militantes, la organización no es capaz de movilizar más que 18 votos por militante. Y un dato que debería ser aterrador para la dirección del PSOE, si tuviera un mínimo de lucidez y responsabilidad política: de las Europeas de 2009 a las Generales de 2011 solo aumentaron un 14% de voto, lo cual, proyectado al resultado de estas Europeas 2014, nos daría un resultado en las Generales 2015 de algo más de 5 millones de votos, menos de la mitad que en 2008.

5. El PP, que no olvidemos que es el partido gobernante, sufre una sangría de más de 2,5 millones de votos, y otro 16%. Al no contar con fuerzas de derecha emergentes (VOX solo ha recibido 244.636 votos y no ha obtenido representación), deja a la derecha española en una situación muy delicada.

6. Si sumamos PSOE + IU + Podemos tenemos 6.399.560 votos y un 41%, frente al 26% del PP que solo podría sumar, en todo caso, el 6,5% de UPyD. La izquierda vuelve a ganar en España si el PSOE asume la responsabilidad de hacer la política que tiene que hacer.

Visto hoy este análisis, creo que fue bastante acertado en líneas generales. Seis meses después se confirma la tendencia de todos los elementos del análisis. Haría dos matices a lo que escribí aquella noche: 1) Podemos e IU son "casi" lo mismo pero no son lo mismo; la tradición ideológica de IU —que tiene su solidez en la pervivencia del PCE— le ofrece una trayectoria histórica que merece ser reseñada; los esfuerzos durante los últimos días de uno de sus nuevos líderes (Alberto Garzón) por distanciarse de Podemos demuestran esa singularidad, aunque en todo lo que se refiere a pactos post-electorales creo que sí deben ser considerados un bloque, que es a lo que me refería en mi análisis, y 2) La responsabilidad de un gobierno de izquierdas, dada la rápida evolución de la tendencia electoral, no es seguro que recaiga en el PSOE, sino que es posible que lo haga en Podemos o Podemos + IU y, por tanto, serían ellos quienes deberían gestionar la conformación de un gobierno de izquierdas. 

No me extenderé mucho más en este primer post, pero sí me gustaría recalcar algunas cuestiones que no son tanto del análisis de aquella noche como de los seis meses posteriores, aunque arranquen en los resultados de las europeas: a) la quiebra del bipartidismo es un hecho irreversible a corto plazo (ya veremos a medio), pero aún no sabemos si desembocará en un modelo multipartidista o de partido "único" (hegemónico), b) el PSOE parece haber frenado la sangría que se produjo entre 2011 y 2014, puesto que pocas encuestas le dan un resultado peor que el 23% de las europeas (recordemos que el error técnico de todas ellas suele estar entre el 3% y el 5% y ninguna le da menos del 20%), c) la delicada situación de la derecha española, de la que pocos analistas hablaban la noche electoral, se ha ido evidenciando durante estos meses, y el PP no solo se ha derrumbado en las encuestas, sino que no ha aparecido por el momento ninguna fuerza alternativa que pueda recoger masivamente ese voto.

Nada más de momento, pues lo siguiente sería entrar a fondo en el análisis de las encuestas de estos seis meses posteriores, y en las estrategias de las diferentes fuerzas políticas.

Hasta el próximo post.
Abrazo
Kike