viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz 2011


Hola, a todas/os:

Cuanto más pienso en aquello de lo que nos ha obligado a hablar el 2010 que se nos va, más importante me parece intentar trascenderlo, y mirar más allá no sólo de los titulares de prensa sino incluso del ambiente general en el que hemos vivido; de todo aquello de lo que hemos hablado y oído hablar; casi de todo aquello en lo que hemos pensado. Alejarnos de ello pero sin olvidarlo. Tarea difícil.

Sin embargo, pensé en los temas básicos de este blog, y me acordé de una enorme película que puede servirnos para este propósito. Pensar en Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles; EE.UU., 1941) es pensar en una de mis películas favoritas, una de esas que le hacen a uno olvidarse de casi todo. Pero es también pensar en una de las más amargas reflexiones sobre el poder que, al fin y al cabo, es esencia de la política. Y pensar en Ciudadano Kane es pensar en otra cosa diferente a lo que nos ha obligado pensar 2010 sin dejar de pensar en 2010; es decir, volver la vista atrás con la suficiente distancia como para sacar buenas lecciones y dejar lejos la amargura.

Aquí van el comienzo y el final de la película. A quienes no la hayáis visto, os recomiendo que lo hagáis antes de seguir leyendo, no os arrepentiréis; a quienes ya la habéis disfrutado, mis palabras en la postdata os aclararán el por qué utilizo estas imágenes para desearos un Nuevo Año 2011 con más futuro y menos pasado, con más crisis como oportunidad y menos crisis como catástrofe, con más amor por el poder transformador que por el poder acumulador y, en fin, con más ilusión por las cosas que de verdad importan.

En los primeros días de 2011, llegarán mis resúmenes de lo mejor del cine y lo más interesante de la política de 2010.

Un fuerte abrazo
Kike

p.d: Kane y Feliz 2011

- Ciudadano Kane comienza con un cartel —viejo y oxidado— amenazador ("No pasar") ante lo que parece una impresionante mansión en una no menos impresionante finca; la música confirma la amenaza. Los fundidos encadenados nos informan de la enorme altura de la valla que impide la entrada; la difusa vista de la mansión informa de la enorme distancia, de la grandeza de la finca. Los animales y objetos exóticos nos informan de la riqueza y de la extravagancia. El olor a decadencia casi traspasa la pantalla. Luz en una ventana de la mansión, que se apaga repentinamente y se vuelve a encender. Una imagen de nieve nos hace pensar en un paisaje invernal, con una pequeña casita nevada, pero enseguida vemos que se trata de una bola de cristal en la mano inerte de un hombre. Los labios de ese hombre sólo profieren una palabra: "Rosebud", y la bola se cae y se hace añicos. Una asistenta entra y tapa el cadáver del hombre muerto, que suponemos ya que es el magnate dueño de la mansión.

- Entre el comienzo y el final, una investigación destinada a saber quién era verdaderamente él, un todopoderoso empresario del periodismo cuya faceta personal casi nadie conoció. Y qué quería decir "Rosebud", como la última palabra pronunciada por uno de los seres más poderosos del mundo.

- En el final, algunas de las personas encargadas de la mudanza de la mansión dan las últimas indicaciones para organizarlo todo, y coinciden con periodistas y demás personas cercanas a Charles Foster Kane. Se da por imposible descubir qué quiso decir con "Rosebud". Se habla de que todo aquello cuesta millones... siempre que le interese a alguien. La cámara se va alejando de los personajes y mostrándonos la inmensidad de las pertenencias de Kane; por encadenado se nos muestra un plano donde las cajas parecen rascacielos y todo aquello una pequeña gran ciudad. La cámara, ahora sin testigos, nos hace una panorámica por entre las cajas. Se para delante de una vieja caja de lo que parecen juguetes infantiles y recuerdos familiares, y vemos unas manos que recogen un pequeño trineo de madera. Se da la orden de lanzarlo al fuego por inservible y, ya quemándose, de nuevo por encadenado, observamos que en el juguete se lee la palabra "Rosebud". Del fuego al humo negro que sale por la chimenea del edificio, y de ahí a la verja y al cartel de "No pasar" que escondía una personalidad sólo comprendida ahora por los espectadores de la película, ya que ningún personaje ha tenido acceso al secreto.

El secreto, como hemos podido saber a lo largo del filme, es la infancia perdida de Kane. El trineo que se quema al final es un objeto de la infancia asociado al trauma que tuvo que vivir, al ser entregado a unos padres adoptivos. La bola de cristal rota tenía dentro una casa parecida a la casa familiar de la que tuvo que irse. "Rosebud", la palabra impresa en el trineo, une así los recuerdos de la infancia perdida con el momento de la muerte de Kane. Justo antes de morir, de los labios de un hombre que ha poseído todo el poder y toda la riqueza, sólo sale una palabra para recordar justo aquello que nunca pudo tener, y que siempre añoró: una infancia feliz.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Primeras 1.000 visitas


Hola a todas/os:

Ayer este blog cumplió 1.000 visitas. Gracias a todos los que os habeis pasado por aquí durante estos ocho meses a pesar de mi poca disciplina, sólo 29 posts, 30 con este.

Gracias y nos seguimos viendo por aquí.
Abrazos
Kike

martes, 3 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Prohibición de las corridas de toros en Cataluña

Hola, a todas/os.

Aunque quienes me siguen quizá estén esperando en vano mis comentarios sobre política, que llegarán pronto, esto es un muy breve aperitivo. Prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Muy brevemente:

1. No soy prohibicionista (aunque es lógico que hay cosas que hay que prohibir, lo contrario es demagogia), y creo que lograr por otros medios lo que se pretende conseguir prohibiendo es una de las grandes habilidades políticas y personales. Dejar que la fiesta hubiera seguido languideciendo, como en Canarias, hubiera sido más inteligente. En Cataluña sólo queda una plaza y sólo se llena cuando va José Tomás. Como si los campos de fútbol sólo se llenaran con Messi o con Ronaldo.

2. La decisión del Parlamento Catalán, proviene de una Iniciativa Legislativa Popular con casi 200.000 firmas de 200.000 catalanes, ha habido un amplio debate en el parlamento y dos de los grupos (CIU y PSC) dieron libertad de voto a sus representantes. Cataluña, ni qué decir, tiene competencia plena para tomar esa decisión. Procedimiento democrático impecable. Si no respetamos los procedimientos democráticos, ¿qué queda de la democracia?

3. "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales". Mahatma Gandhi.

Un abrazo
Kike

Toy Story 3 (Lee Unkrich; EE.UU., 2010) [Calificación: *****] [spoilers]

Hola, a todas/os:

Vuelvo a mis comentarios cinematográficos, después de un tiempo de mucho trabajo y, después de pocas pelis buenas y motivadoras (aunque recuperaré aquí próximamente todas las que he visto este año y que aún no he comentado).

Pero ahora vamos a lo bueno: Toy Story 3, la última maravilla de Pixar. Y digo la última, porque yo estoy ya acostumbrado a disfrutar como un enano con la factoría de John Lasseter, hasta el punto de que creo no exagerar (siempre en mi opinión, claro) diciendo que Pixar es lo mejor que le ha pasado al cine en los últimos veinte o treinta años.

¿Qué es lo extraordinario de esta tercera parte de Toy Story? Que los responsables de Pixar (en este caso, Lasseter como productor ejecutivo, Lee Unkrich como director, Michael Arndt como guionista, además de Andrew Stanton como creador de la historia junto a Lasseter y Unkrich) se olvidan de los grandes hallazgos de las dos anteriores (la primera, sobre todo) y se centran en algo tan sencillo y tan complicado como contar bien una buena historia. La grandeza de esta tercera parte es, pues, sobre todo, el guión.

La historia de Andy es la historia de un niño que abandona ya la infancia y, con ello, todo lo que tiene que ver con la misma: también los juguetes. La historia de Woody es la historia de un juguete (el famoso vaquero) con dos lealtades: mantener agrupados a sus compañeros y seguir junto a su "amo", Andy. Finalmente, deberá elegir entre una de esas dos lealtades.

En la línea de las anteriores películas Pixar, uno de los grandes logros es que consigue perfectamente mantener dos planos tonales dentro del mismo argumento, de modo que niños y mayores ven historias diferentes y compatibles, ambas fascinantes. En este caso, creo, más inclinada hacia el gusto de los adultos. De hecho, si tanto emociona el filme a tantos adultos es porque quizá uno de los grandes traumas de nuestras vidas, de todas nuestras vidas, es abandonar la infancia. Hasta el punto de que casi todos seguimos guardando pequeños paraísos de ella, unas veces secretos, otras veces más visibles; otros, ni siquiera logran adaptarse a la sociedad adulta porque no superan ese trauma (síndrome de Peter Pan). Lo que consigue Toy Story 3 es que nos enfrentemos a ello desde una mirada infantil, magníficamente lograda en el personaje de Andy que, a pesar de ser un dibujo, muestra toda esa desorientación de un recién adolescente que abandona sus viejas seguridades para dirigirse hacia la gran aventura de la incertidumbre adulta.

La escena en la que se produce la despedida entre Woody y Andy, además de conllevar esa carga emocional, conlleva también la de la propia elección del juguete, que finalmente prefiere mantenerse junto a sus compañeros antes que seguir junto a su "amo". Parece como si entendiera mejor que el propio niño que es momento de cambio, que la madurez obliga a aceptar eso. El momento es especialmente emotivo porque Woody se ha comportado como un verdadero héroe, uno de los grandes héroes contemporáneos: un líder. La película encierra toda una lección de buenos y malos liderazgos, de ejemplos y antiejemplos sociales. Esta es otra de las virtudes de Pixar: que está inoculando a los chavales una amplia colección de grandes valores, por suerte mejores que los que nos trasladó Disney a los que ya superamos la treintena.

Además de que esta columna vertebral del guión es impecable, la película contiene otras microhistorias brillantes: la introducción, todo un cortometraje de aventuras que sólo transcurre en la mente de Andy; el relato que explica la maldad de Lotso (¡un malvado peluche rosa que huele a fresas!); la muy feminista y sugerente historia de amor/desamor entre Ken y Barby... en fin... podría seguir así durante líneas y líneas porque toda la película es una sucesión de escenas brillantes, hasta el punto de que uno piensa que con tanto material otros productores menos generosos con el espectador hubieran sido capaces de hacer diez películas.

Y, por supuesto, no hace falta insistir a estas alturas en la brillantez técnica de un dibujo limpio y dinámico, en los notables logros con las texturas, el delicadísimo trabajo cromático, o en la excelencia con que los autores de la película cuidan el encuadre cinematográfico, el audaz empleo de la música... Sí requiere mención aparte la prudente y eficaz utilización de las 3D, al servicio siempre de la historia, como un elemento más de la dramaturgia, funcionalmente aprovechada para destacar planos de la imagen y posponer otros, y pocas veces para incrementar "per se" la espectacularidad de las escenas.

Me gustaría destacar que lo que hace Pixar es lo que siempre hizo Hollywood, y el gran cine europeo (y asiático, y africano): encontrar una buena historia y contarla bien. Y cuidar al máximo el concepto de espectáculo cinematográfico, desde la apertura (con sus ingeniosísimos cortos, en este caso Día y noche, también estupendo), hasta el cierre, unos títulos de créditos nada gratuitos. No han inventado nada, excepto el estilo de animación, pero hacen algo que pocos hacen en el cine actual.

Otra joya Pixar, pues. La mejor película del año, de momento, si no estuviera Shutter Island, de Scorsese, ya reseñada por aquí también.

Un abrazo
Kike






lunes, 12 de julio de 2010

Día histórico


El 11 de Julio de 2010 es ya un día para la Historia del deporte en España. Lo cual, teniendo en cuenta la importancia del deporte en este país, y otras circunstancias que rodean el momento actual, es tanto como decir que es una fecha para la Historia de España. La gesta deportiva de esta selección pone fin a muchas décadas de frustraciones y de malos augurios, de pesimismo y de derrotismo, de sentimiento de inferioridad y de melancolía. Durante muchas generaciones, dada la magnitud popular del fútbol en España, esas emociones negativas se han ido trasladando inevitablemente, contagiándonos a todos de una resignación ante los hados del destino que parecían acompañarnos indefectiblemente para el resto de nuestras vidas. El deporte, y más concretamente el fútbol, es una realidad importante en la infancia de casi todos los españoles; y, en cierto modo, existe en muchos de los que no hemos podido vivir una alegría así cuando éramos pequeños una cierta envidia muy sana hacia los niños de ahora.

Dicho todo esto, hay que ampliar sin duda la visión más allá del deporte, pero no en la equivocada dirección política en la que algunos quieren tirar. Como, por ejemplo, los periódicos tradicionales del centro-derecha, que apelan a "España, unida..." (editorial de El Mundo), "Metáfora para una nación" (editorial de ABC), "...tenemos que creer en España como nación" (editorial de La Razón), ni alguno de izquierda que dice "...que una España plural es posible siempre que el nacionalismo de botijo..." (opinión del subdirector de Público). Sólo El País ha sabido estar a la altura, poniendo en su justa medida deportiva el gran éxito, y realizando sólo un par de apreciaciones sociológicas y económicas.

La vertiente sociológica es, sin duda, muy interesante y muy importante, aunque no es posible explicarlo con precisión en la entrada de un blog. Simplemente diré que España era un país, hasta ayer, necesitado de alguna alegría, y que la enorme dimensión del fútbol en este país, ha hecho posible que esa algería llegara. Alegría por un doble camino. El primero porque, al igual que la Navidad, ha permitido que muchos que nunca estamos juntos, lo estemos: sabemos que probablemente el resto del año no lo estaremos (y por eso sobra la demagogia patriotera), pero ayer lo estuvimos; y del mismo modo que la Navidad (fiesta que muchos no compartimos por su procedencia religiosa o su desmesura consumista) nos acaba uniendo, aunque sea por un día (por una comida, por una cena); y del mismo modo que su trascendencia social va mucho más allá de sus connotaciones ideológicas... algo parecido ha pasado con este día grande del fútbol. Por unas horas, y sólo por unas horas, nos hemos sentido todos un poquito más cerca: una terapia necesaria, aunque sea por unas horas, por unos días, por unas semanas... en un país donde resulta casi imposible (y seguirá resultando) estar unidos en casi cualquier otra cosa.

Y, por otra parte, necesitados de una alegría en un momento en el que casi nada ofrece ese rostro optimista. Y eso es también una terapia necesaria. Reir, llorar de alegría, brindar, gritar, bailar, cantar... todas esas cosas con las que cada uno, a su estilo y manera, trata de ahuyentar sus fantasmas cotidianos. Todo eso es, al fin y al cabo, lo que hubo ayer: alegría. Mayor alegría, lógicamente, para los que gustamos del fútbol en mayor o menor medida (que en este país es un porcentaje altísimo), pero también para muchísimos ciudadanos que nunca o casi nunca ven fútbol, y ayer lo vieron, y tuvieron así también esa alegría compartida.

Ambas cosas, la alegría, y el hecho de estar unidos durante un día, es algo que siempre viene bien. Viene bien en nuestras vidas cotidianas, con los nuestros, como cuando lo hacemos en Navidad (aunque a veces nos sintamos incómodos al tercer día compartido), y también viene bien en el ámbito social (aunque alguno, dentro de una semana, se empiece a sentir incómodo con tanta bandera, y otros con tanta "roja"). Es una buena terapia que, cuanto más dure, mejor.

Una terapia piscológica y sociológica. Pero no política, que nadie se equivoque. Quien intente llevar este éxito colectivo al terreno ideológico, por un lado ("la roja") o por otro ("la unidad nacional"), se estará equivocando absolutamente. Ayer Puyol y Xavi lo celebraron con la senyera, Pedro con la bandera de Canarias, Iniesta acordándose de Jarque, Sergio Ramos acordándose de Puerta, Casillas besando a su novia: son sentimientos, no política. Y lo dice un fan de la política.

Este éxito de la selección española quedará en nuestra memoria como un hito histórico, al que volverán las generaciones venideras. Es legítimo y necesario vivirlo como una alegría colectiva: no tenemos muchas, y es magnífico poder aprovechar esta. Forma ya parte de nuestra historia sentimental que, al fin y al cabo, es la que perdura en los lugares recónditos de nuestra memoria.

Un abrazo a todas/os
Kike

lunes, 28 de junio de 2010

Un mes de ausencia...


Se da uno cuenta, de repente, de que hace casi un mes que no aparece por aquí.

Y sí, sí... recuerdo perfectamente que reconocí la necesidad de cambiar de chip, en uno de mis últimos post, si no en el último, a propósito de estar siempre ocupado y más ocupado, por trabajo con o sin remunerar.

Y, de hecho, mi ausencia no se debe esta vez solo a tanto trabajo, sino también a un poco de ocio. Es decir, que ese cambio se está produciendo. Y hablo en gerundio... muy deliberadamente. También sé que tengo pendiente hablar de política por estos lares, y lo haré, lo haré... antes de que acabe el verano.

No obstante, todo lo que he hecho en este más de un mes de ausencia no es moco de pavo.

Hice el segundo examen de "Estructura económica", la única asignatura de la que me matriculé este año en Ciencias Políticas, con un 8,6 que hace media con un 9,3, así que bien; también tuve que dedicarle tiempo al recurso de alzada para que me convalidaran "Economía" de 1º, que se saldó con éxito, y eso significa que ya terminé 1º, sin prisa pero sin pausa, y a por 2º...

He escrito algunas cosillas. Mi habitual artículo mensual para Versión Original (que llevo publicando ininterrumpidamente desde Enero de 2002), el editorial y la correspondiente edición de toda la revista, como cada mes (no pongo enlace porque todavía no se puede leer en la red); mi artículo de Habitación en Roma para Miradas de Cine; mi primera colaboración para una nueva e interesante publicación en la red, We Love Cinema, analizando el cine del argentino Marcelo Piñeyro. También envié a Miradas de Cine mi texto sobre Antonioni, para el importante especial sobre los mejores 100 directores de la Historia, que se publicará en verano y sobre el que haré enlaces en su momento.

Luego, siguiendo adelante con otros temas, como la asociación MECCA XXI (no sé si he dado detalles de esto por aquí, pero si no es así, los daré pronto), la macromudanza que ya terminó pero que se introdujo hasta casi la mitad de junio (también daré más detalles durante este verano), mis habituales colaboraciones en Cadena Ser Cáceres hablando de cine (me han ofrecido hacer lo mismo en Onda Cero pero lógicamente he dicho que no), mis reuniones de partido (soy militante del PSOE, por si algún lector habitual no lo sabe), el comienzo de la promoción de "La mujer en el cine español"... en fin, algunas cositas.

Y luego, que a veces uno no se da cuenta pero, tanto por todas estas cosas entre manos como por las relaciones personales y los contactos que mantengo a distancia con viejos y nuevos amigos (repartidos por España, EE.UU., Polonia, y algún sitio más), en este mes he enviado... ¡¡más de 200 e-mails!! (sin contar los del trabajo, claro).

Así que en fin, gracias a todo esto, cuando aparezco por esta pequeña ventana tengo cosas que contaros :-) También he visto cine, del que espero poder extenderme en críticas individuales en este blog, de entre las cuales sólo podría destacar el segundo visionado de Anticristo (qué película tan fascinante) y An education, que también me gustó.

Por delante me queda una ponencia en la UNED el día 6 de julio, y la entrega de dos artículos larguitos sobre Murnau y Huston, para Miradas de Cine, así como el artículo y el editorial mensuales para V.O. Vamos a por ello. A pesar de todo, seguiré estando presente en este espacio, espero que con más asiduidad.

Abrazos
Kike

martes, 25 de mayo de 2010

Estudio mejores películas del periodo 2000-2009 (II)

Hola...

Como prometía hace unos días, aquí están los enlaces a mis nuevos textos del estudio que Miradas de Cine le ha dedicado al cine de la década de los 2000.

En esta segunda parte hablo de una de mis películas favoritas, no sé si de los 2000 o de todos los tiempos: Bailar en la oscuridad, de un Lars von Trier que, creo, debo considerarlo ya uno de mis cineastas de referencia, a pesar de su irregularidad. Pero es la irregularidad de quien se arriesga siempre.

Y, por otra parte, me propusieron escribir sobre una de las quince más votadas, y tuve ocasión de hacerlo de Saraband, la última película de uno de los genios del cine, Ingmar Bergman. La película es discutible en algunos aspectos, y no es de lo mejor del sueco, pero aún así es excelente, lo que lo dice todo de una de las carreras más brillantes de la Historia del Cine.

Espero que os interesen los enlaces.
Un abrazo
Kike

martes, 18 de mayo de 2010

Robin Hood (Ridley Scott; EE.UU.-Reino Unido, 2010) [Calificación: 0]

Me aburrió tanto, tanto, tanto esta película, que me aburre mucho, mucho, mucho escribir sobre ella. La verdad es que quizá algún día debería volver a verla, porque me dormí durante una buena parte, pero no creo que lo haga, la verdad.

Robin Hood no me gusta porque no me gustan las películas que necesitan música durante cada puñetero segundo del metraje para evitar que se perciba su enorme vacío. No me gusta poque no me gustan las películas en las que los personajes son sólo muñecos sin vida. No me gusta porque cada vez aguanto menos la falta de originalidad del cine americano (otra vez Robin Hood, y ¡otra vez Gladiator!). Relacionado con lo anterior, no me gusta Robin Hood porque no me gusta que un éxito comercial (Gladiator) se emplee como excusa para volver a utilizar al mismo actor y al mismo personaje, aunque no venga a cuento para nada. No me gusta Robin Hood porque me molesta que actores de la talla de Russell Crowe (uno de los mejores del momento, en mi opinión) trabajen al 10% de sus posibilidades. No me gusta Robin Hood porque me aburre ver películas que ya están hechas antes sin que aporten nada nuevo. No me gusta Robin Hood porque cada vez soporto peor las películas en las que hay un promedio de 3 planos por segundo. No me gusta Robin Hood porque soy de los que pienso que las palabras son importantes también en el cine. No me gusta porque me obliga a enfrentarme a un director que pudo ser magnífico y ha acabado haciendo caja, como casi todos. Y encima, aburriendo. Y encima, dos horas y media. Y encima, ya sabía lo que iba a ver antes de verlo.

Creo que habrá quedado claro
Abrazos
Kike

sábado, 15 de mayo de 2010

Iron Man 2 (John Favreau; EE.UU., 2010) [Calificación: 0]

Seguimos con las pelis de estreno. Últimamente, vaya rachita... :-( En los próximos días, más decepciones (bueno, no tanto, que de alguna no me esperaba otra cosa).

Adjunto aquí mi crítica de Iron Man 2 publicada en Miradas de Cine. La película no me gustó nada. Cada vez me aburren más las pelis de acción que no tienen nada más que efectos digitales y juegos con la cámara. Pero aburrirme... que me duermo.

En fin, espero que os interese.
Un abrazo
Kike

lunes, 10 de mayo de 2010

Estudio mejores películas del periodo 2000-2009

Los compañeros de Miradas de Cine, donde colaboro desde hace ya casi tres años, han publicado recientemente un interesantísimo estudio con un buen número de votaciones, desgranando lo mejor del periodo que va de 2000 a 2009. Lo llamo periodo porque las décadas comienzan en 01 y acaban en 00, pero esta parece ser ya una batalla perdida en cualquier ámbito :-).

Os pongo aquí el enlace a las votaciones, donde, ni para bien ni para mal, si no simplemente porque es así, vuelvo a ser muy heterodoxo. Principalmente porque de mis cinco sobrevaloradas, nada menos que cuatro (Elephant, Zodiac, Pozos de ambición y Inland Empire) se encuentran entre las mejores para la mayoría, ya que son de las diez más votadas.

Por otra parte, comparto con vosotros también mi critica de Algo parecido a la felicidad, una de las pelis de este periodo que más me gustan, y que es muy poco conocida en España, a pesar que de tuvo éxito en el Festival de San Sebastián. Cada vez es más difícil ver cine fuera del circuito comercial, aunque gane premios.

Y de momento nada más. A la espera de que se publiquen otras dos críticas mías en la segunda parte del estudio, que también compartiré con vosotros.

Un abrazo
Kike

domingo, 9 de mayo de 2010

La cinta blanca (Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte, Michael Haneke; Austria-Alemania-Francia-Italia, 2009) [Calificación: **]


Intento recuperar el pulso de este blog, poco a poco pero con ganas. Toca hoy retomar las críticas de cine. Esta de hoy la vi el sábado 6 de marzo, ahí es nada.

¡Ay, La cinta blanca! Cuánto debate, cuánta diatriba, cuánta tinta, cuántas palabras...

No puedo decir que no me interesara esta película, pero sí debo decir que me irritó un poco... bastante. La verdad es que no es este lugar para extenderme demasiado, y tanto la película como su director, ese hábil manipulador llamado Michael Haneke, dan para muchos folios.

Hay que empezar diciendo que el marketing de la película creo que la ha perjudicado bastante. Porque ha provocado que una buena parte de espectadores fuéramos a verla con la idea de que el propósito fundamental del filme era hablar sobre "los orígenes del fascismo". Y, aunque (como luego explicaré) esa pretensión está en la película (que no el logro), lo cierto es que Haneke cuenta más cosas. Pero a veces, ay, las expectativas marcan el modo de ver el filme. Por eso, adelanto ya, esta es una película que habrá que revisar dentro de unos años, con otros ojos, más inocentes.

Me gustó mucho de La cinta blanca, quizá lo que más, el modo de tratar los universos masculino y femenino. Haneke nos muestra la microsociedad de un pequeño pueblo en la Alemania de principios de siglo, dominada por un ambiente de represión, secreto y oscuridad. Un universo marcado por la religión y por un puritanismo enfermizo. Un universo que, aunque aparentemente masculino, está muy marcado por la discreta influencia de las mujeres que, mediante la asunción del dominio y la crueldad masculinas, acaban convirtiéndose en cómplices de comportamientos execrables. Pero lo más curioso, e inteligente, que nos muestra Haneke, es que la mujer que menos se presta a ese juego es la esposa del "señor" del pueblo, un terrateniente de perfil feudal que no logra imponer a su mujer su visión de las cosas. Ella, con mucho más dinero y, por tanto, educación que las demás mujeres del pueblo (mayoritariamente pobres) tiene esa posibilidad: pensar por sí misma. Y así, la película engarza el que es, bajo mi punto de vista, el tema más interesante y coherente de todo su metraje: la influencia que la inclusión social en una clase u otra tiene, de manera definitiva, sobre la libertad y, por tanto, sobre la felicidad; y, por supuesto, como telón de fondo, el terrible modelo patriarcal, machista y prepotente, que dominaba Alemania (y Europa) en aquel momento.

Por lo demás, creo que Haneke es un cineasta que quiere jugar con todas las barajas y, muy inteligentemente, suele convencer a una buena parte de crítica y público; otras veces, no tan hábilmente, también convence. No puedo hablar con rigor, globalmente, de su trabajo, porque no lo he visto todo; pero los tres filmes que he tenido ocasión de analizar, me hacen pensar que es un cineasta bastante sobrevalorado. Aquí, Haneke pretende echar las redes en la crítica más exigente dando a entender que habla de un tema ideológicamente potente, y generando unos ritmos y unas características visuales muy queridas por la crítica tradicional; pero, por otra parte, se queda lo suficientemente corto en la dureza de los planteamientos (una fotografía en blanco y negro muy "blandita", al estilo de La lista de Schindler, casi cosmética; un juego un tanto cínico a la hora de mostrar la violencia..., etc.), como para agradar a una parte del público cinéfilo.

La cinta blanca comienza dando a entender que lo que se va a narrar "pudo ser verdad o  no", y que "quizá" tuvo algo que ver con "lo que ocurrió en Alemania años después". Fíjese el lector en la suma de malabarismos y eufemismos para dar a entender sin explicar, para prometer y no dar. No dice "fascismo" sino "lo que ocurrió en Alemania años después" (vergonzante modo de adornar lo terrible); no tiene la valentía de asignar una relación causa-efecto entre lo que cuenta y el transcurso de los hechos históricos, pero lo deja caer sibilinamente; por no atreverse, ni siquiera se atreve a afirmar si lo que ocurrió fue así o es una mera "leyenda rural" o una invención completa. Así las cosas, es muy difícil tomar en serio al bueno de Haneke, y más hablando de un tema de la gravedad del fascismo: las dos fotografías de más abajo muestran una parte de la realidad del fascismo, y el modo en que Haneke se acerca a él. Acepto que se trata de una comparación demagógica, pero afirmo que hay temas a los que hay que acercarse con un mínimo de respeto a la realidad histórica. No de espaldas, si no de frente.

A mí, realmente, no me parece ético este planteamiento. Como no me parece ético hacer una película "bonita" con un trasfondo tan "feo" (ni ético ni coherente estéticamente). La cinta blanca tiene aspectos ténicos brillantes, Haneke demuestra ser un prestidigitador ético y estético de primer orden. Pero eso no es suficiente, en mi opinión, para hablar de buen cine ni, mucho menos, de cine comprometido.


El fascismo, y más en estos tiempos que corren, necesita tratamientos menos cosméticos, menos eufemísticos. Más valientes, más crudos, más didácticos.

Pero prometo seguir viendo películas de Haneke, las que tenga atrasadas y las que vengan, para llegar a la conclusión definitiva sobre si es un tipo valioso o un farsante con más bien poca vergüenza.

Un abrazo
Kike

sábado, 8 de mayo de 2010

"La mujer en el cine español", en Facebook

Hola a todas/os.

Este post es sólo para invitaros a la página que hemos creado en Facebook para dar a conocer "La mujer en el cine español". Si yo, o alguno de los autores y colaboradoras, os tiene agregados en Facebook... ya estareis invitadas/os. Si no, es buena ocasión para haceros amigos nuestros :-) o incluso daros de alta en Facebook si no lo estais, un medio de comunicación magnífico.

Pues nada, sólo con pinchar en el enlace, estais dentro.

Gracias por el interés.
Un abrazo
Kike

jueves, 29 de abril de 2010

"La técnica Ludovico" en la tele

Hola, a todas/os.

Decía en una entrada anterior que la gran cantidad de proyectos en los que estoy implicado me había alejado de este blog durante el mes de marzo; lo malo es que en abril está siendo casi peor. Todo ello por una larga historia que algunos ya conoceis, y que me viene ocupando todos los fines de semana desde hace prácticamente dos meses. Y los fines de semana eran mi pequeño oasis, donde podía descansar un poco y desatascar el tapón de trabajo semanal. En fin, estoy seguro de que Mayo será mejor. Y entonces quizá ya pueda contar para todos esta extraña aventura, que empezó realmente hace más de seis meses.

De momento, cuelgo aquí una paradoja. Paradoja, porque en el momento de mayor alejamiento de mi blog desde que lo comencé, la cadena de televisión autonómica de la región donde vivo (Canal Extremadura) se interesó por él, y decidió hacer un pequeño reportaje/entrevista en la Filmoteca donde trabajo (está hacia el final: no puedo decir exactamente dónde, porque está sin minutar). Como la cámara no me hace nunca ningún favor, pensé en no colgarlo, pero bueno, pelillos a la mar. Cada uno sale como sale. Incluso con mi camiseta de Obama: "Yes We Can". No seais muy duros.

Abrazos
Kike

viernes, 19 de marzo de 2010

Shutter Island (Martin Scorsese; EE.UU., 2010) [Calificación: *****]

Adjunto enlace de mi crítica de esta película en www.miradas.net.

Como lo más relevante está escrito ya allí... sólo diré que me parece una de las películas  más importantes de los últimos treinta años. Quizá la mejor de Scorsese, un director que cada vez me gusta más. Y que, en menos de un mes y con 37.013 votos (a esta hora de este día), es ya la película 214 en el ranking de películas mejor valoradas en Imdb. Creo que hay que verla más de una vez.

Se hablará mucho y durante mucho tiempo de esta maravilla. Ahora tengo ganas de leer el texto en el que se basa, de Dennis Lehane, que también es autor de la novela en la que se basó Clint Eastwood para hacer la excelente Mystic River.

Abrazos
Kike

domingo, 7 de marzo de 2010

Tiana y el sapo (The Princess and the Frog, Ron Clements y John Musker; EE.UU., 2009) [Calificación: **]

Vi esta película el pasado día 17 de febrero, pero aún recuerdo lo suficiente para comentarla.

La gente de Disney, tras la compra de Pixar, está en un momento dulce económicamente. Se supone que con la incorporación de Pixar —de lo más brillante del cine contemporáneo— también debería haber ganado en creatividad, al menos globalmente, como empresa. Sin embargo, está sometida a un gran riesgo desde esa perspectiva: seguirá ganando dinero con Pixar, y mucho, pero Pixar no creo que nunca deje de ser Pixar, desde un punto de vista estético; y los productos Disney, cada menos atendidos por la productora y cada vez más atados a la nostalgia de un tiempo que ya no volverá, parecen estar cayendo en un declive inevitable que no se recuerda desde finales de los ochenta. Así que la marca Disney está más en peligro que nunca.

Tiana y el sapo es lo que parece: la típica historia de la princesa y la rana. Es verdad que se introduce la variante de los protagonistas negros, siguiendo la "estela Obama", siendo los dos personajes adultos sendas réplicas de Barack y Michelle Obama; y es verdad que es algo socialmente valorable (aunque oportunista) pero cinematográficamente banal. También es verdad que recupera la buena tradición de algunos personajes secundarios interesantes, pero sin llegar a la altura de los mejores de Mulan, por citar una de las últimas grandes películas Disney.

Tiana y el sapo aporta poco o nada a la Historia de Disney, más allá de un retorno retórico a las viejas tradiciones. Quizá lo más decepcionante sea la parte musical, también porque suele ser una de las facetas más cuidadas de Disney. No soy muy aficionado a Randy Newman, pero creo que ha hecho cosas mucho mejores. Exceptuando el primer número, diseñado con una animación atrevida y minimalista (que recuerda a los momentos brillantes de Hércules, mejor película que esta), el resto de la música resulta ramplona e impropia de un largometraje Disney de primera categoría, por muchas nominaciones que tenga.

Película blandita y un poco antigua, a pesar de que quizá pretenda ser todo lo contrario. Conserva, eso sí, la habilidad narrativa del Disney clásico, y algunos personajes interesantes. Poca cosa, pero menos es nada.

Un abrazo
Kike

sábado, 6 de marzo de 2010

Fin de "La mujer en el cine español": Descanso. Reflexión. Impulso.

Cada vez que se termina un proyecto de gran envergadura, se siente una extraña mezcla de "síndrome de Estocolmo" y de vuelta a la vida. Anteayer entró en imprenta "La mujer en el cine español", un libro escrito mayoritariamente por los compañeros y amigos Israel de Francisco y José Antonio Planes, con la colaboración de diez mujeres, y coordinado y editado por mí. Adjunto la portada en primicia para mis lectores en este espacio.

El simple hecho de observar que en febrero este blog sólo fue alimentado por dos entradas, por trece de enero, lo dice casi todo. Las rectas finales de este tipo de proyectos son siempre una especie de pozo sin fondo, del que se vuelve tarde y diferente. Al menos en mi caso, son situaciones tan de excepción que me hacen reflexionar sobre muchas cosas. Este es el primer libro que coordino, pero ya escribí dos, además de casi una decena de colaboraciones en libros colectivos, y cerca de doscientos artículos para diferentes revistas. Todo esto en apenas ocho años.

Este último proyecto, cuyo peso lo han llevado otros compañeros pero cuya recta final ha sido extenuante, unido a otros factores, ha hecho que me replantee seriamente las cosas. Lo que es importante y lo que no. Lo que compensa y lo que no compensa. Los caminos de los que hay que evitar salirse y aquellos otros en los que hay que evitar entrar. También me ha hecho reflexionar profundamente sobre qué estaremos haciendo mal tanta gente que nos dedicamos a escribir, hablar e investigar sobre cine (e imagino que pasará igual con otras materias) poco menos que gratis. Ofrecemos un trabajo profesional a precio inferior al de un becario. Minusvaloramos nuestro propio trabajo. Quizá haya que empezar a estudiar en profundidad este tema y a exigir. Y si se llega a la conclusión de que o bien esto no es rentable tampoco para las editoriales o no hay demanda social, pues o lo financia la administración por su interés cultural o no se hace. Y punto. Es una reflexión y un estudio que debemos hacer entre todos los que nos dedicamos a esto.

Por lo demás, yo debo reflexionar también por mí, sobre todo por mí. En este momento en que acabo de entregar para imprenta "La mujer en el cine español", ya estoy embarcado en otro proyecto para el que me comprometí el año pasado, un libro que habrá que entregar en enero de 2010. Estoy metido en el arranque de una asociación que llevará a cabo su primera publicación a principios de 2010. Soy redactor jefe de Versión Original, una revista de cine para la que escribo artículo mensual, el editorial mensual, edito todos los artículos de la revista y corrijo la maqueta. Soy colaborador de www.miradas.net, para la que escribo al menos un artículo mensual. Estudio Políticas por la UNED, a razón de una o dos asignaturas al año (afortunadamente, este año sólo una: hace poco recibí buenas noticias de un examen de febrero, un 9,3). Trabajo en la Filmoteca de Extremadura por las mañanas. Los jueves hablo de cine en Cadena SER Cáceres. Y estoy casi seguro de que se me olvidan al menos un par de cosas. Y me planteo hacer la tesis doctoral y sacarme el carnet de conducir.

O lo que es lo mismo: debo cambiar el rumbo. Las palabras "descansar" y "disfrutar" deben entrar en mi diccionario cuanto antes. La reflexión ya ha comenzado, y no pasará de abril que los cambios deban empezar a notarse. De momento, estoy disfrutando ese momento raro de "mono" de libro terminado y gran relax. Una buena inercia para tomar impulso.

Pronto retomaré mis críticas de cine y mis reflexiones políticas.
Un abrazo
Kike

martes, 9 de febrero de 2010

La herencia Valdemar (José Luis Alemán; España, 2010) [Calificación: *]

Vi el sábado este debut cinematográfico de un cineasta español que no proviene del cortometraje ni tenía gran experiencia en otro ámbito del audiovisual. Un caso raro y, por tanto, interesante.

Interesante es también el comienzo, con unos de los mejores títulos de crédito que recuerdo en el cine español (sí, los títulos de crédito, iniciales y finales, también forman parte de la película, por más que algunos se olviden de ello, y especialmente en nuestro país).

Enseguida queda claro que Alemán dirige bien, al menos en el ámbito técnico, y que tiene gusto para encuadrar y para colocar la cámara. También queda clara su herencia gótica, incluido el guiño al género español mediante la introducción en el casting del recientemente desaparecido Paul Naschy/Jacinto Molina.

Casting, por cierto, que es de lo mejor de la película en mi opinión. No sólo por Naschy, que también, si no sobre todo por algunos personajes secundarios que dan magnificamente el tipo de sus papeles, aunque el resultado de los trabajos interpretativos sea muy desigual. Hablo de Eusebio Poncela como Maximilian, de Jimmy Barnatán como Garbea, o de Francisco Maestre como Aleister Crowley, por ejemplo, aunque creo que casi todos están muy bien seleccionados.

La herencia Valdemar es, en fin, una pena: buenas intenciones, buena factura técnica (excepción hecha de algunos efectos especiales), atmósfera, buen casting... pero todo queda en un filme de escasa originalidad, mayormente desaprovechado en sus potencialidades y que, para mayor problema, no se cierra argumentalmente en sí mismo, quedando convertido al final casi en el capítulo de una miniserie para televisión (que es lo que parece, convertido en cine para rentabilizar más el producto). De ahí también que buena parte de la película dé una desasosegante sensación de relleno, como si cada escena pudiera durar fácilmente un 20% menos.

De nuevo, el cine español fracasa teniendo los elementos para triunfar. Una historia que se repite demasiado.

Un abrazo
Kike

viernes, 5 de febrero de 2010

Shortbus (John Cameron Mitchell; EE.UU., 2006) [Calificación: *]

Hace unos días vi esta película en casa de unos amigos, y la verdad es que por una parte me sorprendió y, por otra me decepcionó. En realidad, conocía poco o casi nada de ella y del director, con lo cual en primer lugar fue la sorpresa; pero, a medida que se desarrolla la película y respecto a las expectativas que va creando, poco a poco surge la decepción.

Lo primero que sorprende es que esta película se estrenara en España con una calificación de "No recomendada para menores de 18 años"; probablemente, si los responsables de esta calificación hubiesen aplicado el mismo criterio que para calificar X el filme de terror Saw VI, probablemente Shortbus o no se habría estrenado o se habría exhibido en salas especializadas en cine pornográfico. Es cierto que los límites entre la pornografía y lo que no lo es están técnicamente claros, y que Shortbus no los cruza, pero no es menos cierto que juega exactamente en la frontera. A mí es un tema que me da igual (no sé hasta qué punto sigue siendo coherente tener calificaciones por edades cuando cualquier chaval tiene acceso libre a cualquier imagen en internet), pero lo cierto es que mientras exista la ley habrá que cumpirla con coherencia.

Digo todo esto porque el comienzo de Shortbus bien podría ser el comienzo de una película X. Y una de las debilidades de la pelicula, en mi opinión, parte de que posee un principio extraordinariamente potente, que sugiere muchos caminos posibles de interés. Sin embargo, esa fuerza se va diluyendo progresivamente, hasta el punto de que Shortbus acaba como un musical un tanto hortera. Un drama basado en el sexo, podríamos decir, acaba con un inmenso happy end romántico. O lo que es lo mismo, es que como si en una película X se casaran al final, y por la iglesia.

Por el camino, imágenes sorprendentes, un estilo barroco y abigarrado, personajes interesantes y muy reales, aunque parezca lo contrario. Mucha verdad. Pero todo eso es la materia prima, una sustancia que tiene poca forma, que se va deshaciendo como un azucarillo, y de la que al final apenas si quedan el recuerdo de un buen comienzo y las posibilidades malogradas de un filme que emplea toda su energía en demostrar que se puede provocar desde la honestidad, y que se puede hablar de sexo a las claras sin ser necesariamente superficial. Lo que pasa es que detrás de esas historias cruzadas y de esos personajes había más, mucho más.

viernes, 29 de enero de 2010

Nine (Rob Marshall; EE.UU.-Italia, 2009) [Calificación: ***]

La primera buena peli que veo este año. A más de uno le horrorizará mi opinión. Pero es lo que hay; con perdón.

Esta vez en un enlace externo, en mi crítica de actualidad dentro de Miradas de Cine, quizá la publicación en red más interesante que conozco, sobre cine.

Aquí está: Nine, por Enrique Pérez Romero.

Espero que os guste
Un abrazo
Kike

Up in the air (Jason Reitman; EE.UU., 2009) [Calificación: **]

La verdad es que no le encontré ninguna gracia a Juno, sorpresa en el cine independiente estadounidense del año pasado y anterior filme del joven Jason Reitman (33). Esta es su tercera película, y sigo pensando que es un cineasta bastante mediocre, bajo cuya responsabilidad recae la medianía a la que condena los guiones más o menos interesantes con los que se encuentra.

Es cierto que la historia de Up in the air tampoco es que sea el colmo de la orginalidad: la eterna dicotomía entre la libertad y el compromiso (respecto a la pareja, y en la vida en general) ha dado ya mucho que hablar, que escribir y que filmar. Ryan (George Clooney) es un ejecutivo que se dedica a despedir trabajadores de empresas que prefieren dejar tan desagradable proceso en manos de una empresa externa especializada (¡Qué poco jugo se extrae de tan sugestivo planteamiento!).

Y hay que decir que es precisamente Clooney, en un trabajo estupendo, quien sostiene la película. Ofrece un buen catálogo de recursos cómicos y dramáticos, y su química con Vera Farmiga (Alex, la mujer que le hará "replantearse su vida") funciona siempre. Todos los intérpretes hacen un buen trabajo.

El guión posee un giro poco verosímil (Ryan, tras años defendiendo y practicando un modo de vida, se lo replantea todo en cuestión de días al conocer a una mujer) y otro mucho más interesante (Ryan descubre que esa mujer está casada, y deberá volver a su vida de siempre, justo ahora que empezaba a dudar sobre si eso es lo que quería).

Este segundo giro impide que la película acabe con un final feliz que se preveía inevitable, y deja un sabor agridulce, el de un cine con ideas que se encuentran poco aprovechadas o directamente malogradas, pero que consigue transmitir una dulce y amarga sensación de melancolía, y que nos hace pensar sobre las certezas que a veces son errores, y sobre la necesaria capacidad adaptativa que todos necesitamos para seguir adelante.

Un abrazo
Kike

sábado, 23 de enero de 2010

Mi vida en 50 palabras

Un juego que, como todos los juegos, contiene una relación directa con nuestros impulsos, con nuestra necesidad de realización, de alguna extraña manera.

Este lo he extraído del blog de Saray, que a su vez lo agregaba proveniente de un periódico on-line que, a su vez, lo recoge de una revista citada en ese artículo...

Ahí va mi vida en 50 palabras:

Infancia. Enamorarse. Idealismo. Lucha. Cine. Compartir. Ajedrez. Aprender. Reflexión. Emoción. Besos. Fantasía. Política. Mejorar. Degustar. Comunicación. Generosidad. Agradecimiento. Justicia. Coherencia. Juegos. Implicarse. Viajes. Arriesgar. Lealtad. Construir. Verdad. Kubrick. Compromiso. Competir. Belleza. Libertad. Placer. Igualdad. Mujer. Mamá. Música. Sorpresas. Misterio. Escribir. Revolución. Debate. Consenso. Animales. Espectáculo. Mirar. Sonrisa. Piel. Recordar. Madrid.

Están en el orden en que me han venido a la cabeza. Como la vida cambia a cada instante, también irán cambiando las palabras, y trataré de ir cambiándolas en esta entrada.

Le copio otra idea a Saray: Si alguien se anima a hacer el juego, que satisfaga mi curiosidad dejando el enlace a su entrada en un comentario... ¡Gracias!

Un abrazo
Kike

miércoles, 20 de enero de 2010

Hierro (Gabe Ibáñez; España, 2009) [Calificación: 0]

La verdad es que simplemente escribir sobre esta película me resulta aburrido; quizá con eso esté todo dicho. También se puede expresar de otro modo: una película que cuenta la historia de una madre que pierde a su hijo y se vuelve loca necesita algo más que atmósfera. Ese parece ser el único objetivo fundamental de Gabe Ibáñez que, sin embargo, había realizado un interesantísimo e impactante cortometraje titulado Máquina, y que merece la pena revisar.

Comprendo perfectamente que alguien pueda sentirse fascinado por la isla de Hierro; también entiendo que Elena Anaya pueda ser contemplada como objeto de deseo, y que se la ruede en el 95% de los planos, desde todas las perspectivas posibles y mostrando casi todas las partes de su cuerpo; me cuesta más, pero también soy capaz de asumir la tentacíón de hacer algo tan difícil y arriesgado como "cine poético"; y, por tanto, puedo entender que se quiera basar una propuesta visual en un solo personaje y en la atmósfera. Ahora bien, que con eso se pueda hacer una película de 90 minutos que se sostenga... lo niego. A no ser que se tenga mucha experiencia o se sea un genio.

Hierro empieza ya regular, porque en una sola escena anuncia varias limitaciones: metáforas facilonas, subrayados demasiado evidentes, efectismos innecesarios, reiteraciones visuales, etc., etc. En realidad, no es un mal resumen de toda la película. Comienza siendo un drama, flirtea con el terror, pasa por el thriller y acaba intentando de nuevo ser un drama; mezcla genérica que, otra vez, supone una propuesta de alto riesgo para un debutante que se preocupa sobre todo de trabajar la textura visual de la imagen, sin atender demasiado (¿nada?) al continente narrativo. Mal asunto.

Quizá podría haber sido un buen cortometraje o incluso un mediometraje sostenible, pero Hierro no puede ser un largometraje, sino a costa de aburrir y, a ratos, incluso irritar. Sería incierto decir que no contiene bellas imágenes, algún momento levemente inquietante y, quizá, breves destellos de una interpretación esforzada de Elena Anaya. Pero es un bagaje paupérrimo para un filme cuyas pretensiones, además, parecen mucho mayores. La película falla por su inconsistencia narrativa, por su ausencia de densidad, por el escaso equilibrio entre los elementos dramáticos (diálogos, imágenes, música), por el obvio deseo de epatar con cada imagen (lo que suele llevar a no impresionar realmente con ninguna), por su excesiva confianza en una actriz con virtudes pero sin suficiente solidez para un empeño tan serio... No funciona. Y, ya se sabe, grandes pretensiones y pequeños logros... Pésimo balance.

Habrá que seguir esperando para el primer buen filme español del año. Y para que empiecen a estrenar por estas tierras cacereñas alguna de las buenas películas que andan ya por otras pantallas, en vez tanto Alvin y las ardillas 2.

Un abrazo
Kike

lunes, 18 de enero de 2010

Pequeños relatos cotidianos - Historia de una cicatriz


Cada vez observo la vida con más fascinación, a pesar de todo.

El hecho de que hoy tengamos tantos canales de información no sólo no causa en mí una incómoda saturación o un cansancio insoportable, aunque algo de todo eso me acecha de vez en cuando. Por el contrario, soy cada vez más curioso. Y, sobre todo, el hecho de que la realidad la vivamos cada vez más a través de las pantallas, me hace mirar más a menudo alrededor, a la búsqueda de la verdadera realidad.

Me siguen fascinando los rostros. En ellos, y en otras muchas cosas, me voy encontrando con pequeños relatos escondidos que trato de descubrir. Aquí va el primero de este blog.

"No era un viaje agradable, pero, en cierto modo, quería pensar que la ilusión pesaba en mí más que la tristeza. Caminar en tren produce siempre algo de melancolía, pero, por otro lado, siempre me ha gustado viajar en tren: me relaja. Caminar en tren hacia el homenaje de un amigo fallecido recientemente y, además, en pos de una herencia por la que nunca quise pelear pero tuve que hacerlo, provoca que la melancolía y la tristeza se fundan para luchar poderosamente contra la ilusión. Y, de repente, un rostro. Una chica joven, en torno a los 25, que ya había llamado mi atención en el andén, se sienta en el sitio que me corresponde, pero el vagón está semivacío y cambio también el mío; eso hace que dos vecinos destinados a no mirarse acaben sentados el uno frente al otro. Ella ofrece mucha información al espectador atento. Un papel que se deja en la mesita que nos separa delata que viaja a Madrid con un plan muy cerrado, en el que se incluyen encuentros con algunas amigas, salidas nocturnas y gestiones para realizar un master. Su iPod, exactamente igual que el mío, la sume en un profundo sueño. Yo viajo trabajando, en contra de lo que me gustaría, pero su rostro contiene un misterio que, tantas casualidades, parecen obligarme a desentrañar. Una cicatriz en el lado derecho de su cara, casi a la altura de la boca, parece contar una historia de violencia. Sin embargo, pienso, eso sólo es un síntoma de cómo las ideas preconcebidas nos asaltan de inmediato casi ante cualquier realidad. ¿Acaso la joven no puede proceder de un parto dficil, y la cicatriz de un forceps empleado con poca destreza? ¿No pudo, como tantos niños, darse un golpe con un columpio?



El paseo por su rostro, sin embargo, nos ofrece una idea de tristeza que se emparenta fácilmente con la de la violencia. Y una nueva cicatriz, nueva para mí, que comienza casi exactamente al comienzo de la garganta y mide más de cinco centímetros, impulsa de nuevo hacia mí la idea de violencia. Una pelea desafortunada, un intento de violación, un accidente de tráfico. La segunda cicatriz podría proceder fácilmente de una operación, pero su profundidad y forma irregular me obligan a descartarlo; además, no puedo dejar de mirar la primera cicatriz descubierta por mí, en el rostro, que parece hecha para hacer daño: físico y moral. Estoy casi seguro de que la historia de esa cicatriz es una historia de violencia, y estoy casi seguro, ahora sí, de que mi juicio no es un prejuicio aunque pueda, claro, estar equivocado. Lo grandioso es que, con violencia o sin ella, ese rostro nos ofrece un relato fascinante. La joven despierta, y unos nuevos viajeros que reclaman sus sitios nos obligan a cambiarnos de lugar, y a sentarnos en aquellos que nos correspondían. Despierto de mi ensoñación, de mi relato. Ahora estamos sentados el uno junto al otro y la mirada ya no puede seguir la senda de la literatura. Yo descanso unos minutos y pienso en mi propia cicatriz, la que me ha impulsado a realizar este viaje".

Estoy seguro de que la realidad seguirá ofreciéndome la ocasión de contar pequeñas historias cotidianas en este blog.
Un abrazo
Kike

Hechos insólitos

Poco después de poner en marcha este blog, me sedujo la idea de expresar en pocas palabras algunos de esos hechos raros, poco habituales, con los que nos vamos encontrando: hechos insólitos. Desde entonces, hace apenas unos días, de modo casi inconsciente, vengo fijando más mi atención en todo aquello que nos rodea, lejos o cerca, que pueda ser calificado de tal manera. Y mi primera sorpresa es que los hechos insólitos son mucho mas numerosos de lo que solemos pensar. ¿Quizá blindamos nuestra vida con rutinas y costumbres, precisamente para protegernos de los hechos insólitos, que no son necesariamente gratificantes? No podré, en fin, dar cuenta aquí de todos esos acontecimientos cotidianos que se salen de lo común, pero intentaré reflejar aquellos que más llamen mi atención.

El pasado domingo, 10 de enero, se produjo el primero de ellos. En medio de un fuerte temporal en toda Europa, también en España, nevó en Cáceres, donde vivo. Fue todo un acontecimiento. Seguramente, para aquellos que nos hemos criado en lugares fríos donde la nieve es habitual (Soria, en mi caso), puede ser sorprendente observar la fascinación que produce la nieve en quienes no la vieron siempre tan de cerca. Ese domingo, desde mi ventana, grabé un par de vídeos para inmortalizar el momento, que están colgados en mi perfil de Facebook. Pero allí no aparece lo más relevante: la gente saliendo de casa sólo para pasear por las calles nevadas; los niños invadiendo los parques para hacer muñecos de nieve; muchos vecinos asomados a las ventanas haciendo sus propias fotos. Al día siguiente supe que hacía aproximadamente un cuarto de siglo que los ciudadanos de Cáceres no veían tanta nieve. Todo un hecho insólito. Casi todos los sucesos poco habituales tienen la capacidad de suscitar reflexiones interesantes: en este caso pensé qué fácil es encontrar la felicidad en medio de lo cotidiano, siempre que sepamos disfrutar de todo aquello que la vida nos pone a nuestro alcance. Por ejemplo, la nieve.

Un abrazo
Kike

domingo, 17 de enero de 2010

Sherlock Holmes (Guy Ritchie; EE.UU., 2009) [Calificación **]


Creo que no puede entenderse del todo esta adaptación del personaje de Arthur Conan Doyle sin ser un seguidor habitual de la serie House (2004-2010, EE.UU.). De hecho, quizá uno de los hechos más interesantes de contemplar el filme de Ritchie sea comprobar cómo se van transformando en el imaginario colectivo los relatos y los personajes a causa del poder del audiovisual. No me quiero extender mucho en ello, pero –toda vez que es evidente y aceptado por sus creadores que House es una "adaptación" de Holmes–, hay que señalar que la hábil operación de esta nueva versión es que retoma los personajes originales pasados por el tamiz de la popular serie televisiva, hasta el punto de que tras la piel de Robert Downey Jr. se vislumbra más al doctor antisocial, soberbio y desaliñado que hay en House que al elegante, discreto y amable Sherlock Holmes; del mismo modo que tras la piel de Jude Law respira mucho más el inteligente Wilson que el torpón Watson; y, por supuesto, la relación que hay entre el Holmes y el Watson de esta última adaptación está mucho más cercana a la que hay entre los dos médicos de la pequeña pantalla que a la existente entre los personajes creados por Doyle.

Dicho esto, y reconociendo de antemano que no soy un seguidor de Guy Ritchie, diré que la película vale mucho más por cómo está contada que por lo que cuenta. Ritchie aparece en cierto modo como un esteta, preocupado mucho más por la forma que por el fondo, desde el principio; una primera escena brillante desde el punto de vista visual, que pone el listón altísimo y que nos introduce en la acción como un tiro. Toda la primera media hora, e incluso algo más, se mantiene en una línea muy parecida, siempre con un trabajo exquisito con la imagen, quizá algo lastrado por ciertos excesos en las escenas de acción que, a pesar de estar montadas magníficamente, ofrecen una sensación de barullo muy distante del resto del tono del filme.

El problema surge cuando guionista y director se dan cuenta, allá por la mitad de la película, que además de con imágenes están trabajando con una narración. Comienzan entonces –demasiado tarde– a establecer relaciones, a tensar argumentos y a contar cosas. La película se vuelve un tanto convencional y se introduce en los vericuetos del caso de investigación que supone el núcleo central, mucho menos interesante que el modo en que Ritchie emplea la cámara o que los matices de la excelente banda sonora de Hans Zimmer (¿nominable al Oscar?). Me empiezo a aburrir y, quizá por haber dormido poco o quizá porque la película entra en una fase de rutina previsible, de peleas y carreras equiparables a las de otras películas y mera acumulación de estímulos... incluso cabeceo un poco.

La sensación final es agradable. Una puesta al día de Holmes, pasado por el filtro de House, con una indudable habilidad comercial (la sala está inusualmente llena)  y con un casting acertadísimo. Law y Downey Jr. (estupendo trabajo)  parecen intercambiados (quizá el primero podría ser un Holmes convencional y el segundo un Watson típico) pero permanecen creíbles. No sólo ellos dos, todo el casting es un acierto. Como ya he dicho, la película merece la pena, con una primera parte de ritmo medidísimo y trepidante, con un trabajo visual mucho más allá del simple espectáculo o de la rutina del plano/contraplano, y con una música que atrapa. Pero no llega a proponer una versión radicalmente nueva, ni consigue conformar un relato realmente vribrante, ni acaba de conjugar del todo bien la mixtura genérica que pretende (comedia-aventuras-acción-suspense), quedándose en una de acción que no debió ser de acción, con algún ligero aroma aventurero.

Buen cine técnicamente, pero poco relato y poca "chicha". Carisma, mucho. Habilidad, toda la del mundo. Olfato. Un éxito casi asegurado. Si Ritchie lograra un buen guión para la siguiente (ya preparada), podríamos hallar buen cine.

Un abrazo
Kike

domingo, 10 de enero de 2010

El cónsul de Sodoma (Sigfrid Monleón; España, 2009) [Calificación: **]

Algo tiene ete filme de Sigfrid Monleón que me emociona, a pesar de ver y reconocer su gran variedad de fragilidades. Vayan por delante dos cosas: que siento cierta debilidad por el cine biográfico y que casi toda la obra que he visto de Monleón me transmite, al menos, sensaciones singulares.

Esta película es una biografía de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), poeta de la generación del 50, perteneciente a una familia conservadora, que defendió durante el franquismo ideas de izquierda. La película propone un retrato fuertemente sexual del personaje: bisexual, participante en orgías y fallecido por VIH. Como curiosidad, recordar que Gil de Biedma es tío-abuelo de Esperanza Aguirre.

Lo que me emociona, quizá, es que nos ofrece un personaje eminentemente libre que, finalmente, acaba esencialmente solo. Libertad y soledad quedan indisolublemente unidas en un final arriesgadísimo, que hay que ser muy valiente para rodar y que, a pesar de ser discutible, creo que resulta veraz y emotivo.

Monleón, que firma el guión junto a Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández, quizá podría haber abierto la biografía de Gil de Biedma más allá de la sexualidad; también podría haber eliminado unas cuantas escenas reiterativas o cuyo objetivo es la mera provocación; podría haber equilibrado mejor un relato que va siempre in crescendo pero en cuya mitad el espectador puede fácilmente perderse de forma irremediable.

También puede molestar el tono solemne con el que Jordi Mollá recita en off los versos de Gil de Biedma, o un cierto tufillo de bohemia pedante que rodea al personaje. Pero es difícil discernir si es un mal cálculo de guionista o una necesidad dramática para ser coherente con el dibujo del poeta castellano.


Más allá de todo eso, hay mucho mérito en El cónsul de Sodoma: una estupenda, por matizada y por valiente, interpretación de Jordi Mollá; pequeñas historias dentro del relato que funcionan a la perfección con muy pocos elementos (por ejemplo, la bella relación de Jaime con su padre); coherencia entre la dirección vital del personaje y el tono emocional del filme; acertada creación de atmósferas, guste o no la tonalidad elegida para la fotografía; buena ambientación.

Una película interesante sobre una biografía apasionante, de esas que hacen pedagogía contra prejuicios y dogmas. Sólo por eso merece la pena acercarse a ella.

En cuanto a la polémica entre el escritor Juan Marsé (que aparece como personaje en el filme) y el productor Andrés Vicente Gómez, parece un ejemplo claro de despecho por parte del primero y de publicidad gratuita por parte del segundo.

Un abrazo
Kike