miércoles, 4 de agosto de 2010

Primeras 1.000 visitas


Hola a todas/os:

Ayer este blog cumplió 1.000 visitas. Gracias a todos los que os habeis pasado por aquí durante estos ocho meses a pesar de mi poca disciplina, sólo 29 posts, 30 con este.

Gracias y nos seguimos viendo por aquí.
Abrazos
Kike

martes, 3 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Prohibición de las corridas de toros en Cataluña

Hola, a todas/os.

Aunque quienes me siguen quizá estén esperando en vano mis comentarios sobre política, que llegarán pronto, esto es un muy breve aperitivo. Prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Muy brevemente:

1. No soy prohibicionista (aunque es lógico que hay cosas que hay que prohibir, lo contrario es demagogia), y creo que lograr por otros medios lo que se pretende conseguir prohibiendo es una de las grandes habilidades políticas y personales. Dejar que la fiesta hubiera seguido languideciendo, como en Canarias, hubiera sido más inteligente. En Cataluña sólo queda una plaza y sólo se llena cuando va José Tomás. Como si los campos de fútbol sólo se llenaran con Messi o con Ronaldo.

2. La decisión del Parlamento Catalán, proviene de una Iniciativa Legislativa Popular con casi 200.000 firmas de 200.000 catalanes, ha habido un amplio debate en el parlamento y dos de los grupos (CIU y PSC) dieron libertad de voto a sus representantes. Cataluña, ni qué decir, tiene competencia plena para tomar esa decisión. Procedimiento democrático impecable. Si no respetamos los procedimientos democráticos, ¿qué queda de la democracia?

3. "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales". Mahatma Gandhi.

Un abrazo
Kike

Toy Story 3 (Lee Unkrich; EE.UU., 2010) [Calificación: *****] [spoilers]

Hola, a todas/os:

Vuelvo a mis comentarios cinematográficos, después de un tiempo de mucho trabajo y, después de pocas pelis buenas y motivadoras (aunque recuperaré aquí próximamente todas las que he visto este año y que aún no he comentado).

Pero ahora vamos a lo bueno: Toy Story 3, la última maravilla de Pixar. Y digo la última, porque yo estoy ya acostumbrado a disfrutar como un enano con la factoría de John Lasseter, hasta el punto de que creo no exagerar (siempre en mi opinión, claro) diciendo que Pixar es lo mejor que le ha pasado al cine en los últimos veinte o treinta años.

¿Qué es lo extraordinario de esta tercera parte de Toy Story? Que los responsables de Pixar (en este caso, Lasseter como productor ejecutivo, Lee Unkrich como director, Michael Arndt como guionista, además de Andrew Stanton como creador de la historia junto a Lasseter y Unkrich) se olvidan de los grandes hallazgos de las dos anteriores (la primera, sobre todo) y se centran en algo tan sencillo y tan complicado como contar bien una buena historia. La grandeza de esta tercera parte es, pues, sobre todo, el guión.

La historia de Andy es la historia de un niño que abandona ya la infancia y, con ello, todo lo que tiene que ver con la misma: también los juguetes. La historia de Woody es la historia de un juguete (el famoso vaquero) con dos lealtades: mantener agrupados a sus compañeros y seguir junto a su "amo", Andy. Finalmente, deberá elegir entre una de esas dos lealtades.

En la línea de las anteriores películas Pixar, uno de los grandes logros es que consigue perfectamente mantener dos planos tonales dentro del mismo argumento, de modo que niños y mayores ven historias diferentes y compatibles, ambas fascinantes. En este caso, creo, más inclinada hacia el gusto de los adultos. De hecho, si tanto emociona el filme a tantos adultos es porque quizá uno de los grandes traumas de nuestras vidas, de todas nuestras vidas, es abandonar la infancia. Hasta el punto de que casi todos seguimos guardando pequeños paraísos de ella, unas veces secretos, otras veces más visibles; otros, ni siquiera logran adaptarse a la sociedad adulta porque no superan ese trauma (síndrome de Peter Pan). Lo que consigue Toy Story 3 es que nos enfrentemos a ello desde una mirada infantil, magníficamente lograda en el personaje de Andy que, a pesar de ser un dibujo, muestra toda esa desorientación de un recién adolescente que abandona sus viejas seguridades para dirigirse hacia la gran aventura de la incertidumbre adulta.

La escena en la que se produce la despedida entre Woody y Andy, además de conllevar esa carga emocional, conlleva también la de la propia elección del juguete, que finalmente prefiere mantenerse junto a sus compañeros antes que seguir junto a su "amo". Parece como si entendiera mejor que el propio niño que es momento de cambio, que la madurez obliga a aceptar eso. El momento es especialmente emotivo porque Woody se ha comportado como un verdadero héroe, uno de los grandes héroes contemporáneos: un líder. La película encierra toda una lección de buenos y malos liderazgos, de ejemplos y antiejemplos sociales. Esta es otra de las virtudes de Pixar: que está inoculando a los chavales una amplia colección de grandes valores, por suerte mejores que los que nos trasladó Disney a los que ya superamos la treintena.

Además de que esta columna vertebral del guión es impecable, la película contiene otras microhistorias brillantes: la introducción, todo un cortometraje de aventuras que sólo transcurre en la mente de Andy; el relato que explica la maldad de Lotso (¡un malvado peluche rosa que huele a fresas!); la muy feminista y sugerente historia de amor/desamor entre Ken y Barby... en fin... podría seguir así durante líneas y líneas porque toda la película es una sucesión de escenas brillantes, hasta el punto de que uno piensa que con tanto material otros productores menos generosos con el espectador hubieran sido capaces de hacer diez películas.

Y, por supuesto, no hace falta insistir a estas alturas en la brillantez técnica de un dibujo limpio y dinámico, en los notables logros con las texturas, el delicadísimo trabajo cromático, o en la excelencia con que los autores de la película cuidan el encuadre cinematográfico, el audaz empleo de la música... Sí requiere mención aparte la prudente y eficaz utilización de las 3D, al servicio siempre de la historia, como un elemento más de la dramaturgia, funcionalmente aprovechada para destacar planos de la imagen y posponer otros, y pocas veces para incrementar "per se" la espectacularidad de las escenas.

Me gustaría destacar que lo que hace Pixar es lo que siempre hizo Hollywood, y el gran cine europeo (y asiático, y africano): encontrar una buena historia y contarla bien. Y cuidar al máximo el concepto de espectáculo cinematográfico, desde la apertura (con sus ingeniosísimos cortos, en este caso Día y noche, también estupendo), hasta el cierre, unos títulos de créditos nada gratuitos. No han inventado nada, excepto el estilo de animación, pero hacen algo que pocos hacen en el cine actual.

Otra joya Pixar, pues. La mejor película del año, de momento, si no estuviera Shutter Island, de Scorsese, ya reseñada por aquí también.

Un abrazo
Kike