En la mítica "La naranja mecánica" (Stanley Kubrick, 1971), Álex, el violento protagonista, es sometido a la "técnica Ludovico". Con ella, el Estado cree erróneamente haberle "curado" y, de paso, ha barrido el libre albedrío. Aquí hablaré de cine y de política. Temas con un concepto común: comunicación. Como Kubrick, hay que seguir exigiendo que las libertades no se mermen bajo ninguna excusa, hay que seguir defendiendo el cine como un arte con dos objetivos: hacer pensar y hacer sentir.
lunes, 28 de febrero de 2011
Sólo una imagen (III)
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Kike
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22:18
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