domingo, 10 de enero de 2010

El cónsul de Sodoma (Sigfrid Monleón; España, 2009) [Calificación: **]

Algo tiene ete filme de Sigfrid Monleón que me emociona, a pesar de ver y reconocer su gran variedad de fragilidades. Vayan por delante dos cosas: que siento cierta debilidad por el cine biográfico y que casi toda la obra que he visto de Monleón me transmite, al menos, sensaciones singulares.

Esta película es una biografía de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), poeta de la generación del 50, perteneciente a una familia conservadora, que defendió durante el franquismo ideas de izquierda. La película propone un retrato fuertemente sexual del personaje: bisexual, participante en orgías y fallecido por VIH. Como curiosidad, recordar que Gil de Biedma es tío-abuelo de Esperanza Aguirre.

Lo que me emociona, quizá, es que nos ofrece un personaje eminentemente libre que, finalmente, acaba esencialmente solo. Libertad y soledad quedan indisolublemente unidas en un final arriesgadísimo, que hay que ser muy valiente para rodar y que, a pesar de ser discutible, creo que resulta veraz y emotivo.

Monleón, que firma el guión junto a Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández, quizá podría haber abierto la biografía de Gil de Biedma más allá de la sexualidad; también podría haber eliminado unas cuantas escenas reiterativas o cuyo objetivo es la mera provocación; podría haber equilibrado mejor un relato que va siempre in crescendo pero en cuya mitad el espectador puede fácilmente perderse de forma irremediable.

También puede molestar el tono solemne con el que Jordi Mollá recita en off los versos de Gil de Biedma, o un cierto tufillo de bohemia pedante que rodea al personaje. Pero es difícil discernir si es un mal cálculo de guionista o una necesidad dramática para ser coherente con el dibujo del poeta castellano.


Más allá de todo eso, hay mucho mérito en El cónsul de Sodoma: una estupenda, por matizada y por valiente, interpretación de Jordi Mollá; pequeñas historias dentro del relato que funcionan a la perfección con muy pocos elementos (por ejemplo, la bella relación de Jaime con su padre); coherencia entre la dirección vital del personaje y el tono emocional del filme; acertada creación de atmósferas, guste o no la tonalidad elegida para la fotografía; buena ambientación.

Una película interesante sobre una biografía apasionante, de esas que hacen pedagogía contra prejuicios y dogmas. Sólo por eso merece la pena acercarse a ella.

En cuanto a la polémica entre el escritor Juan Marsé (que aparece como personaje en el filme) y el productor Andrés Vicente Gómez, parece un ejemplo claro de despecho por parte del primero y de publicidad gratuita por parte del segundo.

Un abrazo
Kike

2 comentarios:

Okr dijo...

Pues es una peli que me gustaría ver, si no fuera porque sale Jordi Mollà. Me da tanta grima este hombre... Sólo me gustó en "La buena estrella". Por el resto de su filmografía sigo sin entender cómo sigue trabajando de actor... Por ésta está nominado a los Goya, creo. No sé si eso sirve de indicador para decir que lo ha hecho bien esta vez (no lo creo). Cuando la vea, te diré si coincido con tu punto de vista.

Un saludo.

Kike dijo...

Claro... es que si te da grima Jordi Mollá.... (Mollà, para ser correctos)... es complicado, porque está en cada plano. ¿Qué te pareció en "Segunda piel"...? es un papel parecido, aunque aquí está mejor. Lo que pasa es que... entre que el personaje le puede dar grima a alguien sin problema, y que el actor te da grima... puede ser un obstáculo insalvable.

No es una gran película, pero si tienes curiosidad, yo creo que habrá cosas que te llamen la atención.

Ya me dirás.
Un abrazo
Kike