viernes, 18 de diciembre de 2015

El miedo y el cambio. Elecciones Generales 2015



Creo que en los procesos electorales, y más en este, son fundamentales las emociones. El resultado electoral, su esencia por decirlo así, es siempre el resultado de una pulsión mayoritaria en la ciudadanía.

Lo que creo que está pasando en este momento en la sociedad española, es que está claramente dividida entre dos pulsiones: la de un cambio necesario y la de un importante miedo a ese mismo cambio. No es solo que haya sectores sociales en los que predomina más una emoción que otra, es que incluso dentro de una misma persona, esas dos emociones luchan por prevalecer.

Esa es la razón fundamental, unida a otras, por la que hay nada menos que un 40% de indecisos, un dato inédito en nuestro país. Eso provoca que todo pronóstico para el domingo adquiera un enorme margen de error. Por eso no voy a dar apenas números en mi pronóstico, más bien ideas y emociones.

  1. Creo que el PP ganará las elecciones, porque en el ser humano casi siempre gana la pulsión conservadora. Ellos, inteligentemente, han apostado por una campaña basada en la seguridad y un líder previsible, y ha sido una apuesta acertada.
  2. El PSOE quedará segundo, a muy poca distancia del PP, menos de lo que dicen las encuestas. Es el partido que debería liderar, pues para muchos ciudadanos representa la seguridad frente a los dos emergentes y para otros tantos el cambio respecto al PP. Ha jugado bien con ambas ideas durante la campaña, y Pedro Sánchez ha hecho un buen trabajo, pero creo que al PSOE le sigue faltando una cierta legitimidad de base por no haber realizado una renovación en profundidad en todos los ámbitos, y eso le va a pasar factura. Excepto eso, lo tenía todo para ganar fácilmente estas elecciones.
  3. La suma de PSOE y PP (que podría representar el mantenimiento de cierto statu quo) estará muy cerca del 50% o lo superará. Eso define con claridad esa pulsión por la seguridad, pues aunque existe deseo de cambio las alternativas no ofrecen la consistencia suficiente como para apostar por ellas de forma decidida.
  4. A cierta distancia de PP y PSOE (unos cinco puntos) quedará Ciudadanos. La excelente valoración de Rivera, su desparpajo liberal (España es un país ante todo liberal) y su capacidad para rescatar votos de diferentes caladeros (un 30% de los indecisos lo tienen como opción) se impondrá para el tercer lugar.
  5. A poca distancia de Ciudadanos quedará Podemos, que en un principio recogió toda la pulsión de cambio pero que después propició también esa pulsión de miedo a lo desconocido. Fueron los grandes impulsores de las emociones políticas en 2014 y eso tiene un coste, sobre todo si no tienes la estrategia adecuada. El liderazgo de Iglesias polariza demasiado, el proyecto se ha ido desdibujando para ganar apoyos electorales, y ambas cosas tienen un alto coste electoral.
  6. Creo que va a haber una sorpresa con IU. Alberto Garzón ha sido un líder coherente, que ha compuesto unas listas muy limpias y que ha logrado mantenerse al margen de excentricidades e incoherencias de los emergentes, a la vez que se ha distanciado de los dos grandes partidos. Creo que está recuperando una parte del voto que le quitó Podemos. Intuyo que las encuestas, todas, infravaloran su intención de voto; sus escaños, dada la fragmentación, podrían ser mucho más importantes de lo que ahora parece.
  7. ¿Qué pasará con este resultado? Imposible de predecir, sin saber los escaños. Lo natural es que el PP gobierne en minoría con la abstención de Ciudadanos y otros grupos minoritarios para la investidura, y el voto en contra de PSOE, Podemos e IU. Intuyo que si fuera necesario que se abstuviera el PSOE, también lo haría. Pero nadie va a pactar con Rajoy, y menos para toda la legislatura.
  8. En todo caso, el gobierno que salga será muy débil, viendo las estrategias de los cinco partidos principales, y es dudoso que aguante una legislatura completa.
  9. El hecho de que haya una legislatura previsiblemente inestable, supondrá que la pulsión de seguridad irá en aumento, es decir, la tendencia conservadora.
  10. El partido llamado a liderar el cambio que España necesita, y que se acabará imponiendo como el agua siempre ocupa su cauce natural, será aquel que durante 2016 y 2017 sepa hacerse con el monopolio de la ilusión sin ofrecer ningún tipo de miedo o de inseguridad. A Podemos eso le va a resultar siempre muy complicado, dada su naturaleza y su génesis; Ciudadanos necesita que el PP desaparezca para poder ocupar ese espacio de cambio, cosa que parece complicada; y el PSOE necesita la catarsis pendiente desde 2011 para poder conseguirlo, siendo sus inercias internas demasiado fuertes para dar ese salto.
Será apasionante observar el desarrollo de los próximos cuatro años.Creo que en 2020 las cosas serán muy, muy diferentes a como son ahora.

miércoles, 28 de octubre de 2015

El mundo sigue

No había visto hasta ayer "El mundo sigue" (Fernando Fernán Gómez, 1965). Qué película tan dura. Escalofriante.

Describe una sociedad española emocionalmente devastada. Una sociedad acomplejada, hipócrita, mentirosa, corrupata, débil, frívola, desnortada. Una España profundamente materialista, donde el poder adquisitivo es el valor supremo, y donde la apariencia es mucho más importante que la realidad. Una España machista donde los hombres pegan a las mujeres y las mujeres viven en función de los hombres. Una sociedad española triste, iracunda, desequilibrada, sin verdaderos valores que orienten la vida. Una sociedad española de barra de bar, de campo de fútbol, de sexo barato, de padres amargados y de hijos desatendidos, de gente enganchada a diversas adicciones para no mirarse en el espejo. Una España pringosa y en conflicto, como la foto delata a la perfección.

Sí. Exacto. Como estais pensando, una España muy parecida a la de hoy. Cincuenta años y una democracia después.

Os la recomiendo, siempre que antes prepareis bien el estómago. Acaban de editarla en una versión restaurada.

Kike.





martes, 2 de junio de 2015

Si mañana me voy.


Si mañana me voy, no vengáis a buscarme. Aferraros como sea a esa maravilla indescriptible que es la vida, durante el mayor tiempo posible.

Si mañana me voy, sonreíd. Comprendí a tiempo lo que es la felicidad y tuve la suerte de vivir aventuras apasionantes que otros no pueden ni soñar.

Si mañana me voy, no me recordéis como soy en vuestras mentes, porque ese no soy exactamente yo. Solo yo sé cómo soy exactamente yo.

Si mañana me voy, que alguien se encargue de recoger todo lo que he escrito. Es quizá lo único que he hecho en mi vida que merezca verdaderamente la pena. Ahí sí, probablemente, estoy entero yo.

Si mañana me voy, no tiréis mis cosas. Detrás de casi todas hay una pequeña historia de amor. Incluso detrás del ticket de un restaurante habrá, con seguridad, una de ellas. Las útiles dádselas a quien las necesite, y el resto guardadlas con cariño hasta que comprendáis el amor que hay tras ellas. Y después, sí, tiradlas.  

Si mañana me voy, hay personas que saben que las he querido de esa forma en que se piensa que se querrá toda la vida. Me gustaría que me recordaran sabiendo que nunca las he dejado de querer de un modo diferente. También hay quien no sabe que las quise así, y nunca ya lo sabrán.

Si mañana me voy, hay personas que me despreciarán, seguramente con justicia, por haber caído en todos los pecados capitales. Lo siento. Pero creo que solo se puede vivir de verdad cayendo en ellos. Vivir con pasión es molestar a alguien, siempre. No me arrepiento, así que merezco el desprecio que venga de ahí.

Si mañana me voy, y queréis hacerme algún homenaje, seguid luchando por un mundo mejor. Es quizá lo único que nos hace verdaderamente humanos. Un mundo mejor que pasa por intentar ser mejor uno cada día. Es quizá una utopía idiota, pero entonces el mundo lo han transformado los idiotas. 

Si mañana me voy, solo me iré con una tristeza, que es la de no haber podido embarcar a todo el mundo que he querido en algún momento de mi vida, a todo el mundo que he admirado, a todo el mundo que tengo algo que agradecer, a todo el mundo que me ha enseñado algo. Embarcarles y ofrecerles la mejor fiesta de su vida. Solo esa tristeza me llevo.

Si mañana me voy, es importante que sepáis que nunca he mentido en lo fundamental, excepto para evitar sufrimiento. Quizá haya sido mi mayor virtud y mi mayor lastre.

Si mañana me voy, también es importante que sepáis que no he odiado. Quizá he despreciado a tres o cuatro personas que disfrutaban haciendo daño, nada más.

Si mañana me voy, espero haber estado equivocado toda mi vida, y darme cuenta de que puedo encontrarme con los que se fueron antes. Cada vez les echo más de menos.

Si mañana me voy, no me queméis. No puedo soportar esa idea. Todos los detalles de la despedida me dan igual menos ese. 

Si mañana me voy, proyectad la última escena de mi película favorita antes de la marcha. Es el mejor homenaje que se le ha hecho a la vida en el momento de la muerte.

Si mañana me voy, tratad de olvidarme pronto. La vida está para amar y disfrutar lo que se tiene, no lo que se fue o lo que vendrá.

Si mañana me voy, brindad a mi salud, daos un banquete. A los que os guste el cine, invocad a Kubrick. Al resto, invocad siempre al amor, es la única forma de no perderse.