Si mañana me voy, no vengáis a buscarme. Aferraros como sea a esa maravilla indescriptible que es la vida, durante el mayor tiempo posible.
Si mañana me voy,
sonreíd. Comprendí a tiempo lo que es la felicidad y tuve la suerte de vivir
aventuras apasionantes que otros no pueden ni soñar.
Si mañana me voy, no
me recordéis como soy en vuestras mentes, porque ese no soy exactamente yo.
Solo yo sé cómo soy exactamente yo.
Si mañana me voy, que
alguien se encargue de recoger todo lo que he escrito. Es quizá lo único que he
hecho en mi vida que merezca verdaderamente la pena. Ahí sí, probablemente,
estoy entero yo.
Si mañana me voy, no
tiréis mis cosas. Detrás de casi todas hay una pequeña historia de amor.
Incluso detrás del ticket de un restaurante habrá, con seguridad, una de ellas.
Las útiles dádselas a quien las necesite, y el resto guardadlas con cariño
hasta que comprendáis el amor que hay tras ellas. Y después, sí, tiradlas.
Si mañana me voy, hay
personas que saben que las he querido de esa forma en que se piensa que se
querrá toda la vida. Me gustaría que me recordaran sabiendo que nunca las he
dejado de querer de un modo diferente. También hay quien no sabe que las quise
así, y nunca ya lo sabrán.
Si mañana me voy, hay
personas que me despreciarán, seguramente con justicia, por haber caído en
todos los pecados capitales. Lo siento. Pero creo que solo se puede vivir de
verdad cayendo en ellos. Vivir con pasión es molestar a alguien, siempre. No me
arrepiento, así que merezco el desprecio que venga de ahí.
Si mañana me voy, y queréis
hacerme algún homenaje, seguid luchando por un mundo mejor. Es quizá lo único
que nos hace verdaderamente humanos. Un mundo mejor que pasa por intentar ser
mejor uno cada día. Es quizá una utopía idiota, pero entonces el mundo lo han
transformado los idiotas.
Si mañana me voy,
solo me iré con una tristeza, que es la de no haber podido embarcar a todo el
mundo que he querido en algún momento de mi vida, a todo el mundo que he
admirado, a todo el mundo que tengo algo que agradecer, a todo el mundo que me
ha enseñado algo. Embarcarles y ofrecerles la mejor fiesta de su vida. Solo esa
tristeza me llevo.
Si mañana me voy, es
importante que sepáis que nunca he mentido en lo fundamental, excepto para
evitar sufrimiento. Quizá haya sido mi mayor virtud y mi mayor lastre.
Si mañana me voy,
también es importante que sepáis que no he odiado. Quizá he despreciado a tres
o cuatro personas que disfrutaban haciendo daño, nada más.
Si mañana me voy,
espero haber estado equivocado toda mi vida, y darme cuenta de que puedo encontrarme
con los que se fueron antes. Cada vez les echo más de menos.
Si mañana me voy, no
me queméis. No puedo soportar esa idea. Todos los detalles de la despedida me
dan igual menos ese.
Si mañana me voy,
proyectad la última escena de mi película favorita antes de la marcha. Es el
mejor homenaje que se le ha hecho a la vida en el momento de la muerte.
Si mañana me voy,
tratad de olvidarme pronto. La vida está para amar y disfrutar lo que se tiene,
no lo que se fue o lo que vendrá.
Si mañana me voy,
brindad a mi salud, daos un banquete. A los que os guste el cine, invocad a Kubrick.
Al resto, invocad siempre al amor, es la única forma de no perderse.
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