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El mundo sigue

No había visto hasta ayer "El mundo sigue" (Fernando Fernán Gómez, 1965). Qué película tan dura. Escalofriante.

Describe una sociedad española emocionalmente devastada. Una sociedad acomplejada, hipócrita, mentirosa, corrupata, débil, frívola, desnortada. Una España profundamente materialista, donde el poder adquisitivo es el valor supremo, y donde la apariencia es mucho más importante que la realidad. Una España machista donde los hombres pegan a las mujeres y las mujeres viven en función de los hombres. Una sociedad española triste, iracunda, desequilibrada, sin verdaderos valores que orienten la vida. Una sociedad española de barra de bar, de campo de fútbol, de sexo barato, de padres amargados y de hijos desatendidos, de gente enganchada a diversas adicciones para no mirarse en el espejo. Una España pringosa y en conflicto, como la foto delata a la perfección.

Sí. Exacto. Como estais pensando, una España muy parecida a la de hoy. Cincuenta años y una democracia después.

Os la recomiendo, siempre que antes prepareis bien el estómago. Acaban de editarla en una versión restaurada.

Kike.





Comentarios

Juan Martin ha dicho que…
He leido muchas veces su blogg, pero esta es la primera vez que escribo.
Como viajero en el tiempo, pues conocí aquella sociedad y creo conocer esta, me permito pedirle que no las juzque con demasiada severidad.
En un ejercito hay toda clase de soldados, algunos muy cobardes y otros que van adelante.
Y siempre los que van adelante son los que deciden.
Aquella sociedad fue capaz de generar los elementos que permitieron llegar a la que ahora tenemos. Ahora le toca a esta dar la cara y seguir avanzando, no retroceder hasta los peores momentos del pasado.
Y en eso soy profundamente optimista. Máxime que ahora hay soldados tan valientes como usted cuyas reflexiones sobre el cine, o los análisis políticos, están a años luz de aquellas que tuvo la sociedad española de antaño.
Kike ha dicho que…
Hola, Juan.

Le agradezco especialmenrte su comentario. Y que siga mi blog, teniendo en cuenta mi intermitencia, aún más.

Trato de no juzgar con demasiada severidad. Trato de comprender. Creo, de hecho, que solo así puede construirse un futuro sólido. Al mismo tiempo, intento ser objetivo, y no mirar para otro lado, sino asumir todo lo que veo, por muy poco que me guste, tanto del pasado como del presente. No sé si acierto o me equivoco, en el difícil equilibrio que ello supone.

La valentía no es suficiente, y reconozco, sí, valentía en mi actitud. Pero la inercia social es muy fuerte y quienes mostramos esa actitud hoy estamos marginados en los partidos políticos, y en la sociedad en general. El miedo paraliza y lleva a paralizar a esos soldados valientes, no vaya a ser que nos lleven a la guerra.

En lo que más en desacuerdo, por desgracia, estoy con usted, es en el optimismo, que en mi caso es pesimismo y a veces pesismismo desesperanzado que, con 41 años, le aseguro es una de las peores cosas.

Gracias de nuevo.
Kike

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