sábado, 2 de enero de 2010

Balance 2009 – Cine


Como siempre, quizá haya que advertir que esto es sólo un juego. Cinéfilos, y demás aficionados a casi cualquier disciplina, nos hemos entretenido siempre mucho con las listas, pero no hay que darles demasiada importancia. A mí me sirven también para fijar algunas ideas en la memoria,, ahora que todo –también las ideas– va tan rápido.

Ahí van mis pelis importantes del año:

La mejor.

1. Gran Torino (Clint Eastwood, EE.UU.-Alemania). 116 min. Una prueba más de que el mejor director vivo es un representante del clasicismo cinematográfico. Una prueba más de que lo que vale aquí es contar historias. Un relato emocionante sobre la fusión del "miedo al otro" y del "miedo a uno mismo".



Grandes.

2. Un cuento de Navidad (Un conte de Noël, Arnaud Desplechin; Francia). 150 min. Una obra deslumbrante y desconcertante, que bebe del cine clásico europeo pero aporta una creatividad fascinante. Un autor en el que hay que profundizar.

3. La clase (Entre les murs, Laurent Cantet; Francia). 128 min. Valiente película, políticamente poco correcta, imprescindible para conocer lo que ocurre hoy en las aulas. Ejemplo de trabajo en el límite entre géneros (drama, documental). Obliga a pensar, genera debate. Yo salí impresionado.

4. Vals con Bashir (Vals Im Bashir, Ari Folman; Israel-Alemania-Francia-EE.UU.-Finlandia-Suiza-Bélgica-Australia). 90 min. Escalofriante retrato de la guerra, en medio de un asombroso diseño de animación para adultos, uno de los géneros que están marcando el principio del siglo. Una de las mejores bandas sonoras del año.

5. Los mundos de Coraline (Coraline, Henry Selick; EE.UU.). 96 min. Otro ejemplo de que la animación (en este caso, mitad para niños y mitad para adultos) encierra lo mejor del cine contemporáneo. Imaginación, brillantez visual, plasticidad, sensibilidad. Otra B.S.O. magnífica. Y una pregunta, después de verla: ¿De verdad que lo mejor de Pesadilla antes de Navidad era de Tim Burton?

Un filme extraterrestre.

6. Antichrist (Lars Von Trier, Dinamarca-Alemania-Francia-Suecia-Italia-Polonia). 104 min. Película a ratos difícilmente soportable por su crudeza, representa lo mejor de un cine políticamente incorrecto, alejado de lo que el espectador medio espera encontrar. Y un ejemplo del cine de autor más auténtico que he visto en 2009. No apta para estómagos sensibles, pero recomendable para cerebros inquietos. Si a alguien le horroriza, lo entiendo.

Con debilidades, pero excelentes.

7. Déjame entrar (Låt den rätte komma in, Tomas Alfredson; Suecia). 115 min. Es difñcil ser original hablando de vampiros, pero lo consigue. Amistad, amor, miedo: sentimientos que trata con delicadeza y precisión. Filme imprescindible sobre la adolesencia. Los colores. Quizá el mejor final del año.

8. Celda 211 (Daniel Monzón, España-Francia). 110 min. La mejor peli española del año, porque tiene el mejor guión y una dirección solidísima. Durísima crítica al ejercicio del poder y a los abusos por parte del Estado. La mejor película política del año y el mejor thriller; difícil, pero lo consigue. Prueba de que quienes braman contra el cine español comercial no saben de lo que hablan.

9. Up! (Pete Docter, EE.UU.). 96 min. Otra muestra de que la animación reina sin oposición. Y, más concretamente, Pixar, convertida en mi opinión en la primera "productora-autor" de la Historia. No es la mejor peli de esa compañía (Wall·E), pero contiene el mejor comienzo de un filme en 2009.

10. Gordos (Daniel Sánchez Arévalo, España). 118 min. Mucho mejor que AzulOscuroCasiNegro, esta peli confirma que hay que seguir la pista de su director. Pocos filmes he visto que me hayan llevado de la risa a la lágrima tan deprisa, sin darme cuenta. La mejor interpretación del año en España no es la de Tosar en Celda 211, sino la de Antonio de la Torre en esta película.

11. Tetro (Francis Ford Coppola, EE.UU.-Italia-España-Argentina). 127 min. Más ejemplo de cine inteligente y preciso, lejos de las especulaciones de buena parte del cine de autor contemporáneo. Cada imagen significa algo, no hay tiempo perdido ni toreo de salón. No gustó porque no tiene ni una sola concesión.

12. Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, Hayao Miyazaki; Japón). 103 min. Más animación, en este caso de uno de los grandes de hoy, aunque no sea su mejor película. Como siempre: imaginación, brillante narración, inteligencia, profundidad. Cine para disfrutar y para pensar.

13. Genova (Michael Winterbottom, Reino Unido). 94 min. Una de las películas más injustamente tratadas del año, de un cineasta verdaderamente desconcertante pero sugestivo. Documentalismo puro y ficción absoluta pasan por sus imágenes como si nada. No se insiste en los sentimientos, pero salen de la pantalla. Viaje emocional y físico, cine de altura.


Ahora, algunas de las que creo que se debió hablar más (o mejor):

1. Resacón en Las Vegas (The Hangover, Todd Phillips; EE.UU.-Alemania). 100 min. Exitazo de taquilla en EE.UU.=cine denostado en Europa, es un tópico. Pero esto es casi alta comedia, que nos recuerda a ratos al mejor Blake Edwards. Escenas para llorar de risa, pero de verdad (la del tigre en el baño, por ejemplo). Originalísimos y creativos títulos de crédito finales, donde en realidad se cuenta la peli "no contada".

2. Arrástrame al infierno (Drag Me to Hell, Sam Raimi; EE.UU.). 99 min. Parábola anticapitalista escondida tras un filme de horror, propuesta realmente insólita. El mejor Raimi, aun con sus excesos de amante de la serie B. Otra buena película politica, aunque no lo parezca. Su segunda lectura y el terror cuasi gore la alejaron del gran público.

3. Señales del futuro (Knowing, Álex Proyas; EE.UU.-Reino Unido). 121 min. Buen cine de ciencia-ficción, que fusiona hábilmente el gran espectáculo y el respeto por la inteligencia del espectador. Adornada por la mejor banda sonora que he oído este año. Lástima de final, al borde del ridículo, aunque conceptualmente interesante.

4. Mentiras y gordas (Alfonso Albacete y David Menkes; España). 107 min. Si esta peli fuera francesa, se hablaría de nihilismo, existencialismo y set pieces. Como es española, a la basura. A mí me pareció un reflejo escalofriante de una (o varias) generación(es). Con un estupendo empleo de la música y una desinhibición sexual poco frecuente. Incorrección política+trabajo desprejuicidado=Desprecio. Ya se sabe.

5. Paranormal Activity (Oren Peli, EE.UU.). 86 min. Inversión de un puñado de miles de dólares y recaudación de cientos de millones: si hay alguien más listo que levante la mano. No sé a los demás, a mí esta película me dio miedo. Creo que a Peli le sobra talento para sacar de una puesta en escena minimalista la máxima emoción. Uno de los acontecimientos del año, también despreciado en Europa.

6. Repo! The Genetic Opera (Darren Lynn Bousman, EE.UU.). 98 min. Cine musical del bueno, y trabajo visual muy enraizado en el audiovisual contemporáneo. Filme importante para entender el mundo de la imagen del siglo XXI, cuyo barroquismo pudo asustar a más de uno, pero que destila creatividad y sensibilidad por los cuatro costados.

7. Gamer (Mark Neveldine y Brian Taylor, EE.UU.). 95 min. Filme de excesos evidentes, creo que se adentra con valentía y profundidad en el futuro de la fusión entre la realidad y la virtualidad informática, que ya forma parte también de la realidad. Obra con evidentes resonancias políticas, interesante para comprender ciertos riesgos de nuestro mundo actual.

8. Planet 51 (Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez; España-Reino Unido-EE.UU.). 91 min. Aunque es una película de guión bastante limitado, es una prueba imprescindible de que en España se puede hacer cine de animación interesante y competitivo en el ámbito internacional. Aunque a alguno no le guste, la película tiene un 73% de producción española.


Quizá se debió hablar menos de algunas de estas, de mejor a peor:

1. Malditos bastardos (Inglourious Basterds, Quentin Tarantino; EE.UU.-Alemania). 153 min. Que conste que soy fan de Tarantino. Pero aquí creo que se le va la mano con su caca-culo-pedo-pis sobre el nazismo. Cuando estilizas la imagen hasta convertirla en caricatura, es mejor dedicarse a historias inventadas que reales, y aún más si éstas son históricas. Demasiado ambicioso, pretencioso e infantil.

2. El desafio. Frost contra Nixon (Frost/Nixon, Ron Howard; EE.UU.-Reino Unido-Francia). 122 min. Es una lástima que un argumento tan sugerente y unas interpretaciones tan brillantes se deshagan como azucarillos bajo la realización casi pedestre de un Howard especialmente desganado. Cine político que debió ser de altura, quedó sin alma.


3. Paranoid Park (Gus Van Sant, Francia-EE.UU.). 85 min. Me pregunto qué le hubiera pasado a este filme si se hubiera quedado en un cortometraje. Me respondo: nada. O mejor: que sería mucho mejor. El Van Sant que va de autor especula bastante más que "el otro" Van Sant, y a veces no le sale. Filme plagado de contradicciones conceptuales que se ha convertido en fetiche de una "nueva" cinefilia.

4. Avatar (James Cameron; EE.UU.-Reino Unido). 162 min. Se me escapó alguna cabezadita en este filme-espectáculo que vi al filo de 2010. Indiscutible sentido del espectáculo, pero pobre aprovechamiento del 3-D (en comparación con otras pelis del año), además de poseer un argumento que, en todos sus matices, es más viejo que la tos. ¿Inventar el nuevo cine? Ya quisiera Cameron hacer buen cine, aun del viejo.


5. Ágora (Alejandro Amenábar; España-Malta). 126 min. Le pasa un poco lo que a Tarantino. Amenábar quiere moverse en un terreno que, de momento al menos, no es el suyo. Larga, larga, larga. Aburrida. Fría. Demasiado ambiciosa. Loablemente feminista, naufraga como cine político y su alegato es escasamente eficaz. En cuanto a espectáculo, hay mucho cine de 2009 que le da mil vueltas.

6. El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, David Fincher; EE.UU.). 166 min. ¡Qué coñazo! Insoportable película, pretenciosa, esteticista, vacía, errática... Aunque este ex-realizador de videoclips jamás se lo creerá, algunos dicen que es un autor. No sabe ni lo que es eso. El mayor bluff del año de, quizá, uno de los mayores directores-bluff de las últimas décadas.


Y, por fin, el acontecimiento del año: la irrupción de las 3-D, que no sólo recuperan la posibilidad de la experiencia cinematográfica única para alejar a los espectadores del DVD, sino que introducen un elemento de indudable eficacia sensitiva y, al tiempo, de ilimitadas posibilidades artísticas que a buen seguro se explorarán en el futuro.



Y, como apunte especialmente personal, por supuesto, el reestreno de la obra magistral que da título a este blog, La naranja mecánica (Stanley Kubrick; Reino Unido-EE.UU., 1971).





Y, de momento, nada más. Ha sido un buen año. Pero, por lo que intuyo, 2010 va a ser mucho mejor.

Un abrazo a todos
Kike

2 comentarios:

Marcelo dijo...

Buaaa... De acuerdo con demasiadas cosas! Especialmente por el desprecio generalizado a Resacón en Las Vegas y Mentiras y Gordas, que me parecieron dos buenas peliculas... Y a una gran parte del público también... Hay que hacer cine para todo el mundo, pero el crítico -pida lo que pida y desee lo que desee- tiene que aprender a leer y a valorar (o no) lo que se hace en esos registros. Mentiras y Gordas crece si piensas en el público al que iba dirigida y en el tipo de cine comercial que la rodeaba. Coincidimos en Cuento de Navidad: eso sí es reflejar la familia. Y algo menos en Gran Torino y Celda 211. Aún siendo muy buenas películas, el cedazo del género frena a la primera y es lo único que tiene realmente la segunda. Coincidimos también en la estomagación desesperante de Benjamin Button. Y no coincidimos en una peli que amo: Paranoid Park (demasiado bella para ti) y en una que detesto por megalómana, a pesar de que comprendo lo que argumentas: Tetro. ¿Y de verdad te gustó Repo? ¡No puede ser! Lo dices de broma! Quitale a rocky horror el sentido del humor, la ironía, la magia y el punto de gamberrada y ponle de director a Liberace: sale Repo. Considero Repo el peor musical del mundo junto a la deliciosamente patética Under The Cherry Moon, de Prince. Cosa que, por lo menos, las hace simpáticas...
Marcelo Soto

Kike dijo...

Pero hombre, hombre, Marcelo... si entonces estamos de acuerdo en casi todo... ja, ja.

Me alegro especialmente de lo de "Mentiras y gordas". Todavía a "Resacón en Las Vegas" le han salido algunos defensores... pero para la peli española todo fueron palos. El mejor síntoma de que era buena es que los jóvenes de la generación a la que representa que estuvieron en mi sesión salieron horrorizados: como debe ser.

Y totalmente de acuerdo en que uno de los grandes deberes del crítico es leer en estas direcciones y saber escuchar a la masa, como decías hace poco en un comentario tuyo en Facebook.

Creo que "Gran Torino" tiene una potencia moral que va mucho más allá de cualquier género, y que "Celda 211" contiene una denuncia política que trasciende también lo convencional.

¿Demasiado bella para mí "Paranoid Park"? ¡Necesito que me expliques eso! :-)
YA.

Me resultó simpática "Repo...", sí. Pero sin entusiasmos, claro. Y comprendo también lo que dices de Coppola, pero necesitamos a alguien así todavía, anunque nos rechine un poco los dientes.

¡Un abrazo!
Kike