viernes, 5 de febrero de 2010

Shortbus (John Cameron Mitchell; EE.UU., 2006) [Calificación: *]

Hace unos días vi esta película en casa de unos amigos, y la verdad es que por una parte me sorprendió y, por otra me decepcionó. En realidad, conocía poco o casi nada de ella y del director, con lo cual en primer lugar fue la sorpresa; pero, a medida que se desarrolla la película y respecto a las expectativas que va creando, poco a poco surge la decepción.

Lo primero que sorprende es que esta película se estrenara en España con una calificación de "No recomendada para menores de 18 años"; probablemente, si los responsables de esta calificación hubiesen aplicado el mismo criterio que para calificar X el filme de terror Saw VI, probablemente Shortbus o no se habría estrenado o se habría exhibido en salas especializadas en cine pornográfico. Es cierto que los límites entre la pornografía y lo que no lo es están técnicamente claros, y que Shortbus no los cruza, pero no es menos cierto que juega exactamente en la frontera. A mí es un tema que me da igual (no sé hasta qué punto sigue siendo coherente tener calificaciones por edades cuando cualquier chaval tiene acceso libre a cualquier imagen en internet), pero lo cierto es que mientras exista la ley habrá que cumpirla con coherencia.

Digo todo esto porque el comienzo de Shortbus bien podría ser el comienzo de una película X. Y una de las debilidades de la pelicula, en mi opinión, parte de que posee un principio extraordinariamente potente, que sugiere muchos caminos posibles de interés. Sin embargo, esa fuerza se va diluyendo progresivamente, hasta el punto de que Shortbus acaba como un musical un tanto hortera. Un drama basado en el sexo, podríamos decir, acaba con un inmenso happy end romántico. O lo que es lo mismo, es que como si en una película X se casaran al final, y por la iglesia.

Por el camino, imágenes sorprendentes, un estilo barroco y abigarrado, personajes interesantes y muy reales, aunque parezca lo contrario. Mucha verdad. Pero todo eso es la materia prima, una sustancia que tiene poca forma, que se va deshaciendo como un azucarillo, y de la que al final apenas si quedan el recuerdo de un buen comienzo y las posibilidades malogradas de un filme que emplea toda su energía en demostrar que se puede provocar desde la honestidad, y que se puede hablar de sexo a las claras sin ser necesariamente superficial. Lo que pasa es que detrás de esas historias cruzadas y de esos personajes había más, mucho más.

2 comentarios:

Okr dijo...

Cuando la vi me sorprendió muchísimo. Por eso de parecer una porno pero con una historia, unos personajes en condiciones y hasta actores más que pasables... Coincido contigo en que la peli va perdiendo conforme avanza. Me gustaría haber visto la versión bien hecha de esta peli. A ver si algún día la hacen.

Kike dijo...

Je, je... En este caso compartimos la visión casi al 100%. Lo malo que tiene es que, al ir para abajo todo el rato, te deja un sabor de boca peor de lo que debería. La primera media hora (incluso más) es buena.