domingo, 7 de marzo de 2010

Tiana y el sapo (The Princess and the Frog, Ron Clements y John Musker; EE.UU., 2009) [Calificación: **]

Vi esta película el pasado día 17 de febrero, pero aún recuerdo lo suficiente para comentarla.

La gente de Disney, tras la compra de Pixar, está en un momento dulce económicamente. Se supone que con la incorporación de Pixar —de lo más brillante del cine contemporáneo— también debería haber ganado en creatividad, al menos globalmente, como empresa. Sin embargo, está sometida a un gran riesgo desde esa perspectiva: seguirá ganando dinero con Pixar, y mucho, pero Pixar no creo que nunca deje de ser Pixar, desde un punto de vista estético; y los productos Disney, cada menos atendidos por la productora y cada vez más atados a la nostalgia de un tiempo que ya no volverá, parecen estar cayendo en un declive inevitable que no se recuerda desde finales de los ochenta. Así que la marca Disney está más en peligro que nunca.

Tiana y el sapo es lo que parece: la típica historia de la princesa y la rana. Es verdad que se introduce la variante de los protagonistas negros, siguiendo la "estela Obama", siendo los dos personajes adultos sendas réplicas de Barack y Michelle Obama; y es verdad que es algo socialmente valorable (aunque oportunista) pero cinematográficamente banal. También es verdad que recupera la buena tradición de algunos personajes secundarios interesantes, pero sin llegar a la altura de los mejores de Mulan, por citar una de las últimas grandes películas Disney.

Tiana y el sapo aporta poco o nada a la Historia de Disney, más allá de un retorno retórico a las viejas tradiciones. Quizá lo más decepcionante sea la parte musical, también porque suele ser una de las facetas más cuidadas de Disney. No soy muy aficionado a Randy Newman, pero creo que ha hecho cosas mucho mejores. Exceptuando el primer número, diseñado con una animación atrevida y minimalista (que recuerda a los momentos brillantes de Hércules, mejor película que esta), el resto de la música resulta ramplona e impropia de un largometraje Disney de primera categoría, por muchas nominaciones que tenga.

Película blandita y un poco antigua, a pesar de que quizá pretenda ser todo lo contrario. Conserva, eso sí, la habilidad narrativa del Disney clásico, y algunos personajes interesantes. Poca cosa, pero menos es nada.

Un abrazo
Kike

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