viernes, 22 de octubre de 2010

Cambio de Gobierno - Luces y sombras


Hola, a todas/os:

Desde hace algún tiempo vengo defendiendo con los amigos que gustan de la política varias cosas: que Zapatero tenía cartas guardadas (y aún le quedan) de cara al fin de la legislatura; que el proceso terminal de ETA sería una parte fundamental de ese final; que las representantes de la generación de los treinta han sido un error, y que acabarían siendo sustituidas por gente de la generación anterior a Zapatero; y que Rubalcaba es el mejor activo del PSOE a día de hoy. Todo eso se confirmó con el cambio de Gobierno que anunció ayer el Presidente del Gobierno.

Me equivoqué en una cosa: la destitución de Ángeles González-Sinde, que todavía no ha obtenido ningún logro de gestión al frente de su Ministerio, que ha realizado un baile de altos cargos que no ha reportado ningún beneficio a la gestión, y que es la Ministra peor valorada de la Historia de la Democracia. Pero Zapatero ha confiado en ella de aquí al final de la legislatura (de momento), y creo que se ha equivocado; probablemente pensando que es un Ministerio poco trascendente, no ha percibido quizá que tiene entre manos algunos temas que pueden ser incendiarios mal gestionados (las descargas de Internet, por ejemplo).

En la misma línea de errores creo que se encuentra el nombramiento de Leire Pajín. Creo que no se puede premiar con un Ministerio a alguien que no ha sabido ser la Secretaria de Organización de un partido: estoy a favor de premiar a la gente competente, y de apartar a los que no lo son. Con Leire Pajín, que recibe un Ministerio inmaculado por parte de Trinidad Jiménez, el tiempo creo que me volverá a dar la razón (el mismo día de su nombramiento como Secretaria de Organización dije que era un error). Marcelino Iglesias me gusta como su sustituto, puesto que va a ser la tercera voz del PSOE, tras Rubalcaba y Jáuregui: un trío de solidez y de enorme peso político.

He nombrado a Trinidad Jiménez, otro ejemplo de premiar a los perdedores: dos veces se ha presentado a una elección y dos veces ha perdido. El premio por lo primero fue el Ministerio de Sanidad y por lo segundo el de Exteriores. Es una buena política, pero no creo que esté a la altura de esa responsabilidad. Sustituir a Moratinos por ella es una crueldad innecesaria. Pero el tiempo dirá de sus éxitos o fracasos.

No estoy de acuerdo con los que dicen que un sindicalista que estuvo protestando el día de la Huelga General no puede ser Ministro de Trabajo. Cambiar las cosas desde dentro es una de las ambiciones más legítimas en política, y estoy convencido de que lo va a intentar. Ha demostrado luchar por sus principios en otras ocasiones, y saber enfrentarse a sus superiores, algo que la mayoria de los ciudadanos (no ya de los políticos) no saben hacer.

Qué decir de Rubalcaba y Jáuregui. El primero es la Comunicación (eficaz, didáctica, sólida, densa) y el segundo es la Política (consensos, contenidos, ideología). Con ellos dos juntos está asegurado un equilibrio entre lo que el Gobierno debe "vender" y lo que el Gobierno debe "hacer". Durante la primera legislatura, Zapatero no supo vender mucho de lo que había hecho, y durante la segunda se ha empeñado en vender lo que no había hecho ni estaba en su mano. La comunicación ha sido un problema serio de sus gabinetes. Ahora el rumbo es el mejor posible. La cara del Gobierno y del PSOE no podría ser mejor durante los próximos meses.

Ahora bien, una preocupación. Si esto no funciona, si a pesar de contar con el mejor gabinete posible de cara al año preelectoral, si aún así hay debacle y derrota... ¿Qué hacer? Zapatero habría quedado invalidado para seguir adelante y sus más fieles (Trinidad, por ejemplo) también; los últimos y grandes reductos del felipismo estarían amortizados al 100% y la "nueva generación" (Pajín, Aído) a los pies de los caballos. Serio problema. La solución pasa por un cambio generacional de verdad, donde estén los mejores y no los "amigos" o "los que me apoyaron". Esto, que también forma parte de esa "nueva política" que se irá imponiendo por su propio peso, sería bueno que lo entendiera la cúpula del PSOE, y que no se tratara de enrocar en los tradicionales movimientos de vuelo corto y de lectura plenamente interna. De ello depende no sólo el futuro del PSOE, sino el futuro de la estabilidad democrática.

Una última cosa: siempre he defendido que Zapatero es un gran estratega, y lo ha vuelto a demostrar. En un próximo post hablaré de la diferencia que hay entre estrategia y política, otro de los quiz de la "nueva política".

Un abrazo
Kike

1 comentario:

David Santos Holguín dijo...

Yo creo que Moratinos se ha ido porque quiere ser candidato a la Alcaldía de Córdoba (2016) en 2011.

Un abrazo
David