domingo, 21 de noviembre de 2010

Cambiar las cosas: con mayúsculas


Hola a todas/os:

Ayer mismo otro amigo me decía que debo dedicarme a la política, que quizá debería dejar todos los proyectos que tengo entre manos (muchos, quizá demasiados: la causa principal de mi ausencia de este blog mucho más allá de lo que desearía) e implicarme definitivamente en la política. Es un amigo que no piensa como yo, que tiene una ideología diferente, pero con el que siempre me he entendido más allá de las naturales discrepancias. Me dijo literalmente que había "nacido para la política"

No sé si esto es relevante, pero no hace mucho alguien muy importante para mí también me dijo que cuando hablaba de la necesidad de cambiar la política, y de la grandeza de la política con mayúsculas, mi gesto cambiaba y adquiría una ilusión que mostraba con pocas cosas (de muchas me he ido desengañando con el paso del tiempo). También es cierto que otros amigos, algunos de los cuales estareis leyendo esto, me habeis animado también en esa misma dirección, e incluso me habeis arrastrado a tomar algunas decisiones últimamente. Casi sin querer, casi sin dar pasos, estoy al borde de algo a los que otros me han ido acercando.

Mi problema es que me entusiasma la política con mayúsculas y me repugna la política con minúsculas. Y el gran problema es que abunda hoy quien pretende estar en política para medrar, para enriquecerse, por la erótica del poder, para encubrir sentimientos de inferioridad, para hacer o recibir favores... y escasea quien desea dedicarse a la política como vocación de cambiar las cosas.

Me decía este amigo que era importante mirarme al espejo y buscar "eso" que nos hace dejarlo todo. Yo le decía que eso no se busca sino que se encuentra. Y que aunque he trabajado mucho en cosas diversas, en la empresa privada y en la administración pública, sólo y en equipo, en tareas mecánicas y creativas... quizá no he encontrado "eso" a lo que él se refiere. Aunque hay una cosa que tengo clara: quiero cambiar las cosas. Quiero construir un mundo mejor.
Al principio creí que con el periodismo se podía hacer: contando la verdad. Pero justo cuando tuve que decidir qué estudiar, ya había cambiado (y menos mal: el periodismo de hoy en nada se parece a la búsqueda de la verdad). Entonces ya creía que se podía hacer a través del arte, el arte de masas de aquel momento, el cine, que me apasionaba y me sigue apasionando: hoy ya no lo creo, y no sólo porque el arte está lleno de farsantes, sino porque finalmente creo que el arte no es sino una evasión de la vida porque ésta no acaba de llenarnos. Y a mí lo que me gustaría cambiar es la vida.

Hasta qué punto me gustará cambiar las cosas... que trabajé durante seis años, por necesidad, en una empresa privada de outsorcing, en Madrid; una empresa que cuando yo entré tenía 600 trabajadores y cuando salí tenía 6000, y en un contexto de fuerte competitividad y de gran presión también quise cambiar las cosas. Y a fe que lo conseguí en algunos ámbitos.

¿Sirve la política para eso, para cambiar las cosas? La política con mayúsculas, sin duda, sirve para eso. La que se hace mayoritariamente ahora (y hablo en términos muy generales) no, en absoluto. Sólo sirve para perpetuar el mismo statu quo bueno para unos pocos y malo para casi todos. Sólo así puede entenderse que después de una crisis económica que ha demostrado la falibilidad de un sistema que se creía infalible, en vez de cuestionar el sistema en su conjunto, se ha permitido que una parte de ese sistema (los mercados: es decir, quienes controlan el dinero) nos pidieran dinero para salvarse y después nos obliguen a devolvérselo con intereses bajo amenaza de hundirnos. Sólo en un contexto donde la política no sirve para nada puede ocurrir algo así.

Por eso mi respuesta es "sí, quiero", me gustaría contribuir a cambiar las cosas, pero para eso hay que empezar por cambiar la política, por dirigirnos hacia esa "nueva política" de la que vengo hablando en este blog desde hace algunos posts, y de la que seguiré hablando. Si las cosas no pueden cambiarse dentro de la política, no podrán cambiarse fuera, y entonces me compensará dedicarme a cambios más pequeños pero no por eso menos importantes, relacionados quizá con el arte, con la educación, con la cultura o, simplemente, con las emociones con las que podemos cambiar pequeñas grandes cosas cotidianas.

Mientras, que conste, sigo haciendo otras cosas :-) Pronto colgaré por aquí enlaces con mis últimas críticas de cine, y en marzo de 2011 creo que verá la luz un nuevo e ilusionante proyecto editorial. Y más cosas.

Gracias a todos los que confiais en mí. Transmitís más fuerza de la que creeis.
Un abrazo a todas/os.

2 comentarios:

Bruno dijo...

Ya sabes lo que pienso. Sin duda que sí que has nacido para eso... cada uno nace para hacer algo en esta vida, y no hablo de más o menos importante.

Lo que sí que no se puede hacer, es no tener la valentía de ir a por ello. Tú la tienes, sin duda, otra cosa es que hayas necesitado años de vida, de experiencias, de probar de aquí y de allá para que tú mismo te des cuenta de verdad. Esto siempre suele ser más fácil desde fuera... normalmente son otros los que nos "ven" mucho antes que nosotros mismos.

Ahora que ya lo sabes y que has tomado la decisión correcta y con la valentía y experiencia necesaria... junta todos esos proyectos en uno solo y centra esfuerzos. En política puedes llevar todos a cabo desde diferentes ámbitos... la política en sí misma son ideas, es democracia, es economía, es empresa, son personas,... y donde no entra de lleno sí que lo puede ayudar a mejorar.

Merece la pena, ya veras.

Y discrepancias... como todo el mundo, tenemos, hemos tenido y seguiremos teniendo muchas. Pero tú las llevas a un plano más ideológico y yo a uno más económico. Y al final lo que importa no es de donde vengas ni qué ideas tengas... lo que importa es que haces con ellas y como ayudas a los demás cuando estás en la situación de hacerlo.

Gracias por compartir el post, me ha hecho ilusión. Los amigos estamos para eso, cerca o lejos, viéndonos o no, para poder echar una mano, compartir un buen momento, conversar o lo que haga falta. Y los de verdad siempre estaremos ahí.

Un abrazo

Kike dijo...

Hola, Bruno.

Muchas gracias. Es curioso cómo a veces los comentarios de gente que sabes que te aprecia sirven para pensar y plantearte cosas. La vorágine del día a día hace necesario que de vez en cuando alguien nos dé un toque de atención, sea en el sentido que sea.

Por suerte, creo que conozco bien mis virtudes y mis limitaciones, en todos los sentidos. Eso hace que tenga muy claras algunas cosas pero que también sea muy prudente con otras. De momento la cosa no me va saliendo mal, y creo que debo seguir así. Eso no quiere decir que no vaya tomando decisiones importantes, que las tomo. Imagínate venirme desde Madrid aquí, después de 14 años, teniendo allí un trabajo consolidado, un piso... en fin. No es una cuestión de valentía, sino de tener las cosas claras. Pero respecto a eso, ya dejo clara mi opinión en el post.

Estoy de acuerdo contigo en que al final lo que importa de las ideas y las propuestas es cómo sirven para hacernos la vida mejor. También es importante definir qué es "vida mejor", ya que para algunos es poder tener un Ferrari, y para otros tener una biblioteca en su pueblo, y para otros ser libres, etc., etc. Pero soy de los que piensan en términos pragmáticos, no lo dudes.

Me alegro de que me hicieras esos comentarios, y de que te haya hecho ilusión el post. Demostración clara de que las redes sociales, e internet en general, es un bien que debemos preservar entre todos.

Un abrazo
Kike