sábado, 11 de diciembre de 2010

"Censura" y Demagogia: Saw VI y A Serbian Film


Hola, a todas/os:

Leo estos días, haciendo un repaso de algunos de los textos cinematográficos escritos durante 2010, encendidas críticas y arengas de diversos escritores, articulistas o comentaristas sobre la inaceptable "censura" que durante este año se ha ejercido sobre dos películas como Saw VI (Kevin Greutert; Canadá-EE.UU.-Reino Unido-Australia, 2009) y A Serbian Film (Srpski Film, Srdjan Spasojevic; Serbia, 2010).

Yo es que empiezo a estar harto de cierta demagogia, proveniente de diversos ámbitos de la sociedad, casi siempre con el propósito de deslegitimar a las instituciones públicas. Algo que cuando se hace con absoluta falta de rigor y con menos capacidad de análisis global, en realidad lo que cuestiona es el sistema democrático que nos hemos dado entre todos, con su correspondiente andamiaje jurídico. Hay una parte del progresismo en España que, en mi opinión, a fuerza de deslegitimar el Estado de Derecho actual sin proponer otra cosa mejor o más útil, hacen un flaco favor a la extraordinaria evolución social y política que ha experimentado España en los últimos 35 años.
Saw VI fue una película que el Ministerio de Cultura del Gobierno de España, con las atribuciones constitucionales, legales y reglamentarias que le concede la Ley, decidió calificar como "X" por la violencia de sus imágenes. Podemos o no estar de acuerdo con esa calificación, pero lo cierto es que el respeto a los mecanismos legales fue absoluto. Podemos discutir que deba existir un sistema de calificación por edades, una dirección de cinematografía y hasta un Ministerio de Cultura, ante lo cual creo que hay que presentar alternativas serias y solventes; pero lo cierto es que en el marco legal que nos hemos dado, nada de crticable tiene esta actuación.

Algo mucho más claro ocurre con el caso de A Serbian Film. En esta ocasión, fue un juzgado de instrucción de Guipúzcoa quien tomó la decisión, en virtud de las atribuciones que le confiere la Ley una vez más, de no permitir un pase de la película en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.

Antes de continuar con la argumentación, es importante aclarar lo que significa el concepto "censura", que se puede comprender bien si se revisa bibliografía sobre cómo se aplicó durante el Franquismo, pero también en la RAE, que parece haber recogido los significados precisamente de la práctica del régimen de Franco. Recojo, de entre todas las acepciones, las que hacen al caso:

- Censura:
4. f. Intervención que ejerce el censor gubernativo.
- Censor:
2. m. y f. En algunos regímenes políticos, funcionario encargado de revisar todo tipo de publicaciones o películas, mensajes publicitarios, etc., y de proponer, en su caso, que se modifiquen o prohíban.



Parece evidente que cuando se utiliza la palabra "censura" para designar los dos casos antes mencionados, no se está sino haciendo pura demagogia, empleando un término popular y populista para denominar decisiones plenamente legales que nada tienen que ver con la censura previa. Saw VI nunca se prohibió, sino que se recomendó para unas u otras edades, de modo que podía exhibirse; finalmente se ha exhibido con modificaciones por los intereses comerciales de la productora, lo cual es importante recordar. En el caso de A Serbian Film, no se prohibió en absoluto, porque fue proyectada en el Festival de Cine Fantástico de Cataluña, en Sitges, y se ha seguido proyectando en otros sitios. La limitación en la exhibición de ambas películas estaba, por tanto, limitada a determinados ámbitos y/o proyecciones puntuales, pero en ningún caso de manera general y global.

Ni en el Ministerio de Cultura existe la figura del censor ni el juez de Guipúzcoa actúa como tal, al hacerlo sobre un filme en concreto, a instancias de denuncias de ciudadanos, y siempre bajo el marco de la legalidad.

La Constitución, por cierto, en su artículo 20, es absolutamente garantista con la libertad de expresión y, de hecho, en el punto 2, establece claramente que "El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa". Quiere esto decir que si los responsables de ambas películas hubieran querido recurrir ambas decisiones jurídicas ante el Tribunal Constitucional, hubieran sido atendidos y respondidos. En ninguno de los dos casos se ha hecho eso. Pero parece que se olvida demasiado a menudo que la Constitución (como todo corpus jurídico) es un todo, y que en ese mismo artículo, en el punto 4, se dice claramente que "Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este mismo Título, en los preceptos de las leyes que los desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia".
 
No caigamos en el sinsentido que delataba el Barómetro del CIS publicado hace un par de días (terrible desde otras perspectivas críticas que comparto), y es que el 39,1% de los españoles nos sentimos poco o nada satisfechos con la Constitución, el 54,1% dicen que hay que reformarla, pero resulta que el 57,5% reconocen no conocerla nada o muy poco. No lo hagamos, al menos, desde los ámbitos progresistas de la sociedad.

Creo que toda crítica debe hacerse siempre desde la coherencia, desde el rigor y desde el análisis. Si no, no son críticas, son opiniones infundadas y de escaso valor.

Creo también que es muy importante que, sobre todo por parte de quienes creemos que la sociedad debe seguir avanzando en la conquista de derechos y libertades, tengamos la especial responsabilidad de legitimar el marco legal que nos hemos dado para superar lustros (siglos, diría yo) de atraso y oscuridad.

Deslegitimando lo conseguido sólo echamos un cable a los que quieren dar pasos hacia atrás. Y ya lo están consiguiendo.

Un abrazo
Kike

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