miércoles, 5 de enero de 2011

Los Reyes Magos


Hola, a todas/os:

Esta noche llegan los Reyes Magos.

Cuando hace unos días pretendía pasarme por este blog para comentar aquellas cosas que a uno le hacen sentirse bien, hablaba de cosas como esta. Esta tradición, que se celebra mayoritariamente en el ámbito hispano, me parece uno de los hallazgos más bellos de nuestra cultura. La época infantil en que uno cree realmente que existen tres reyes (¡y magos!) que están pendientes de uno y que premian el buen comportamiento con los regalos que uno desea, se convierte en todas las infancias (hasta edades muy variables, puesto que el deseo de creer lleva a muchos niños a desoir las voces que le dicen que no existen hasta que son muy mayores) en uno de los momentos más ilusionantes del año.

Yo recuerdo con especial tristeza el día que tuve que admitir definitivamente que no era así. No en vano, creo que ese día exactamente comienza la vida adulta. Comienzan a llegar los desengaños y las desilusiones, desaparece por completo la magia de nuestras mentes, aparece la necesidad de saber asumir malas noticias, la idea de que las obligaciones superarán en el futuro a las ilusiones... en fin, un mundo nuevo y peor.

Por eso me da especial pena que los niños no puedan disfrutar de esa ilusión. Bien porque sus padres no tienen posibilidades económicas, bien porque han decidido llevar a sus hijos con ellos, desde muy pequeñitos, a comprar los regalos. Creo que es quitarles desde demasiado pronto una de las cosas más maravillosas que tenemos en la vida, aunque dure pocos años.

Aunque dure pocos años, yo recuerdo intensamente muchas noches de reyes, y muchos amaneceres pensando en los regalos. Me emociona profundamente pensar en aquellos días, y aunque el sentimiento más intenso es el de la nostalgia, también sonrío pensando en los millares de niños que estarán ya a estas horas nerviosos, deseando que pase la noche lo más rápido posible para ver por la mañana cómo, un año más, la magia se ha hecho realidad.

Feliz Noche de Reyes.
Un abrazo
Kike

p.d: ni que decir tiene que la raíz católica de esta fiesta (soy católico culturalmente, pero no por convicción) no me impide disfrutarla; siempre he dicho que hay muchas cosas por encima de la ideología, y una de ellas, qué duda cabe, son los sentimientos.

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