domingo, 9 de enero de 2011

Una nueva política: más síntomas en 2011


Hola, a todas/os:

Espero que dentro de unos días (el principio de año ha sido más accidentado y con menos tiempo de lo esperable) pueda publicar mi resumen político de 2010. Pero quiero hacer un adelanto, en función de dos acontecimientos políticos que han saltado a la luz pública en este año, pero que creo que siguen la estela de otros acontecimientos importantes de 2010 que concretan, en mi opinión, uno de los temas del año pasado: la necesidad cada vez más evidente de una "nueva política" en nuestro país (al menos en nuestro país).

Hablo de Francisco Alvarez Cascos y Antonio Asunción Hernández. El primero perteneciente al PP, el segundo al PSOE, ambos ex-ministros y personas relevantes en sus partidos, han protagonizado dos salidas de tono que evidencian la necesidad de una reforma importante de los partidos políticos. Detrás del caso de Cascos descansa la nula democracia interna existente en el Partido Popular, que tiene como consecuencia la designación a dedo de los candidatos locales y autonómicos cuando hay más de un militante que entiende que puede serlo; en el caso del PSOE, lo que hay detrás es un intento de control por parte del llamado "aparato" del partido, según Asunción, para determinar el resultado de las elecciones primarias en Valencia.

Cascos ha anunciado que se presentará a las elecciones con un nuevo partido (como ya hizo en su día Rosa Díez, en el ámbito nacional) y Asunción ha llevado al PSOE a los tribunales. La gravedad de los asuntos depende del color del cristal con que se mire, pero ambos tienen algo evidente en común: denotan que la democratización de los partidos que exige la Constitución española en su artículo 6 no se ha llevado hasta el final. Hay que profundizar en ella, restar poder a las cúpulas de los mismos, establecer sistemas verdaderamente democráticos de elecciones internas, luchar por las listas abiertas y establecer algún proceso de selección (aprovechando el mucho conocimiento acumulado sobre recursos humanos) que premie el talento y no la palmada en la espalda al líder de turno.

Un abrazo
Kike

2 comentarios:

Okr dijo...

Me sumo a tu propuesta de democratización de los partidos. Ahora hace falta que se sumen las cúpulas... y ahí ya lo tenemos bastante más difícil.

(¡Feliz Año!)

Kike dijo...

A las cúpulas no hay que sumarlas, hay que obligarlas. Lo acabaremos consiguiendo, eso seguro. Sólo hace falta saber cuando, porque es urgente.

Feliz Año.