domingo, 22 de julio de 2012

Vuelta al blog. Mi experiencia en el PSOE

Hola, a todas/os.

Sí, vuelvo al blog.

Antes que nada, querría daros las gracias sinceramente a todas/os las/os que habéis seguido visitándome (miles) a pesar de parecer el blog "abandonado". No es así, claro. Ya en las primeras entradas, y en algún momento después, advertí de mi dificultad para la disciplina, debido a la gran cantidad de proyectos e intereses personales en los que estoy involucrado.

Os merecéis, sin duda, una explicación. Y esa explicación que os debo, os la voy a dar.

No es casual que mi última entrada sea del 19/11/2011. Era sábado y al día siguiente había Elecciones Generales en España. Desde hace ya mucho tiempo tengo inquietudes políticas, incrementadas en los últimos años por el convencimiento de que el PSOE, el partido al que pertenezco, debe transformarse radicalmente (lo pienso al menos desde 2008, y hay publicaciones en el blog al respecto) y, sobre todo, por el radical empeoramiento de las condiciones de vida que se nos está imponiendo tras el estallido de la crisis económica mundial en 2007.

Mi convencimiento, avalado por los datos, es que el PSOE ha sumado diversas pérdidas de credibilidad desde 1982 —que no ha lugar desglosar ahora aquí—, lo que le ha ido llevando a un descenso importante en el número de votantes (con altibajos, pero descenso sostenido) y, lo que es más importante, una muy baja fidelidad de voto. José Luis Rodríguez Zapatero —una afortunada anomalía en la Historia política de nuestro país, esto es materia para otro post— logró un apoyo popular tan importante porque representaba, precisamente, la ilusión de que el PSOE podría reconvertirse en lo que nunca debió dejar de ser. Esa ilusión se ha convertido en un boomerang dramático para el partido.

Zapatero no sólo no llevó a cabo las reformas necesarias en el funcionamiento orgánico del PSOE (una de las críticas más importantes que cabe hacerle), sino que además ha reunido varias circunstancias letales —aunque no tenga la responsabilidad sobre ellas— para el alejamiento del partido de la sociedad. La primera, ya mencionada, es que las enormes expectativas generadas (más o menos como Obama en EE.UU.) no podían sino producir cierta frustración a medio y largo plazo; la segunda, que representaba, sin saberlo, el paradigma de una política en extinción (su éxito también provino de lo bien que representaba aquella política), que es la política del marketing; y, en tercer lugar, que tuvo que hacer frente a una crisis económica mundial sin precedentes conocidos.

Este cóctel explosivo ha provocado que se decantara definitivamente un relato sobre el PSOE que se venía escribiendo, lentamente pero con precisión, desde el día siguiente a la victoria electoral del 28/10/1982: el PSOE es un partido que ha ido abandonando hasta casi el desestimiento la política económica de izquierdas (la crisis contemporánea ha servido para "confirmarlo"), que nos ha tratado de vender durante mucho tiempo la imagen de un partido de izquierdas que no es (la muerte de la política del marketing), que defrauda nuestras expectativas permanentemente (y muy especialmente en el caso de ZP), y que además no confiere el peso necesario a sus bases sociales (por la falta de reformas orgánicas internas). Es, por tanto, un partido que no merece nuestra credibilidad ni nuestra confianza. Este es el relato que hay del PSOE en la calle y en un alto porcentaje de sus bases militantes.

Por eso, al contrario de lo que defienden algunos analistas (muy pocos) y una buena parte de la dirección del partido (la mayoría), el problema electoral del PSOE no es un problema de ciclos políticos. Esto no es un ciclo electoral. La solidez de ese relato es tan apabullante, tan difícilmente desmontable mediante los métodos tradicionales, que ese concepto acuñado por el 15-M (PPSOE, aludiendo a la semejanza ideológica y pragmática de ambos partidos) va camino de convertirse en un permanente contrapeso comunicacional sobre la "marca PSOE". No, esto no es un ciclo político.

A todo esto se unen los efectos demoledores que la crisis económica que vivimos está produciendo sobre el eje ideológico de la sociedad y, más allá, sobre la propia confianza en el marco de la práctica democrática contemporánea.

¿Qué tiene que ver esto con mi ausencia del blog?

En un momento dado decidí hacer todo lo posible por entender lo que estaba pasando en mi partido, y por colaborar en la transformación en la medida de mis posibilidades. Comencé a participar en toda la vida interna en la que nos es permitido participar a los militantes y, ante las escasas posibilidades que eso ofrecía, traté de contactar por otros medios con compañeras/os que, como yo, pensaran que había que cambiar las cosas. La Red, Internet, hizo el resto.

Enseguida me di cuenta de que bastantes compañeras/os de mi agrupación (Cáceres), de toda la provincia, de toda Extremadura y de toda España compartían un modo semejante de ver la situación del partido. Comencé a participar en diversos grupos de debate y reflexión, que se fueron convirtiendo en iniciativas concretas para impulsar la transformación del PSOE: A + Democracia, mejor PSOE (de ámbito regional), Movimiento 1 de julio (local), Bases en Red (federal) y Ágora Socialista (provincial). No había contradicción alguna entre los postulados de todos ellos, aunque fuera imposible fusionarlos por diversas razones de idiosincrasia territorial y personal. Coincidían al 95% en sus planteamientos.

Claro que enseguida empecé a recibir las críticas pertinentes y, por supuesto, desde dentro de mi propio partido; algunos compañeros quisieron llevarme al Comité de Garantías en busca de una sanción. Se supone que estaba perjudicando la imagen del PSOE y, además, que buscaba "colocarme" a cualquier precio en algún lugar de "salida". No he dicho que todo esto se produce en plena vorágine: Congreso Federal (febrero 2012), Congresos Regional y Provincial (abril) y Asamblea Local (junio).

Ahora entendereis el por qué de mi "desaparición" entre noviembre de 2011 (cuando nace "Bases en Red" y son las Elecciones Generales) y junio de 2012 (cuando presenté mi candidatura a la Secretaría General del PSOE Local de Cáceres). Os puedo asegurar que en estos meses he dedicado el 80% de mi tiempo libre a escuchar, a convencer, a redactar documentos, a contrastar argumentos, a leer, a conversar, a aprender, a explicar... a hacer política.

Como el tiempo es un juez insobornable, ha quedado de manifiesto sin necesidad de que yo lo dijera, que mi único propósito era colaborar en la transformación del partido en la medida de mis posibilidades, y no colocarme en ningún sitio. Oportunidades para ello he tenido en estos meses. Estaría "colocado" si esa hubiera sido mi pretensión.

Y ahora, lo importante, ¿cuáles son mis conclusiones? Trataré de sintetizarlas sin dar nombres propios ni molestar demasiado a nadie, aunque siendo honesto con lo vivido.

     1. Hay aproximadamente un 30% de compañeras/os, distribuidos de manera más o menos homogénea por todas las federaciones, que queremos honestamente una transformación del partido y que no estamos dispuestos a vender este propósito por nada.

     2. El miedo atenaza, aproximadamente, a otro 30% de compañeras/os que, humanamente, temen quedar descolgados de la posible recuperación del partido y la positiva influencia que eso pueda tener en sus vidas. No estar en el momento oportuno en el lugar adecuado les preocupa, y les lleva a sacrificar sus ideas más o menos renovadoras (en ocasiones poco convencidas, todo hay que decirlo).

      3. Hay otro porcentaje, quizá en torno al 20%, que, descarnadamente, trata de situarse lo mejor posible porque lleva demasiado tiempo viviendo de la política y no quiere dejar de hacerlo, o bien porque quiere empezar a hacerlo.

     4. El 20% restante forma parte de la dirección del partido (local, provincial, regional, federal). Mayoritariamente enrocados en la inercia del pasado, con poco tiempo para escuchar a los militantes y tratando de conservar sus posiciones por encima de otros objetivos de bien común. Afortunadamente, empieza a haber excepciones (muy valiosas), pero pocas y lentamente.

     5. Esta realidad hace tremendamente difícil un cambio sustancial que no parece que pueda venir de arriba hacia abajo, por falta de voluntad, y que será complejo que suceda de abajo hacia arriba, por falta de recursos y capacidad operativa.

      6. Cada vez es más difícil hablar con los ciudadanos en nombre del PSOE. Durante estos meses he necesitado contrastar opiniones y reflexiones con personas ajenas al partido, y resulta enormemente complicado no recibir señales de indiferencia, cuando no de desprecio.

     7. Otros movimientos y organizaciones sociales (15-M, por ejemplo) están ocupando el espacio político que le correspondería al PSOE lo que, unido a la pérdida de votos por la derecha (PP), el centro (UPyD) y la izquierda (IU), convierte al partido en una centrifugadora de voluntades políticas.

     8. El PSOE no estará preparado para ser creíble ante la sociedad hasta que no asuma su propia transformación. Podremos gritar, sobreactuar y hasta manifestarnos, pero no nos escucharán, o lo harán con un componente de desconfianza, que hará esa escucha ineficaz. No podemos ayudar a los ciudadanos mientras no seamos lo que los ciudadanos quieren ver en nosotros.

     9. Como corolario de todo lo anterior, es evidente que el PSOE está en un momento crítico de su Historia. Alfredo Pérez Rubalcaba y su equipo tienen una responsabilidad definitiva sobre el futuro del partido. En mi opinión, solo cabe una cuasirefundación, o ir convirtiéndose poco a poco en una formación bisagra, pero no en un partido de Gobierno con posibilidades de trasladar sus ideas a la organización social.

Hace algún tiempo, en este mismo blog, propuse una posible hoja de ruta en 7 pasos. Ninguno de ellos se ha seguido, ni siquiera el primero, que parecía evidente. Sigo convencido de que esa hoja de ruta es válida, aunque el tiempo corre en contra y cada vez las soluciones serán menos eficaces.

Termino por hoy. Perdonad, os tenía muchas cosas que contar.

Solo deciros que estamos en tiempos de lucha. Quizá como nunca hayamos conocido las generaciones nacidas en los setenta y ochenta. Seamos críticos con nosotros mismos, con los nuestros; pero, sobre todo, tratemos de mirar con calma dónde están los que verdaderamente quieren que vivamos cada vez peor para que ellos puedan vivir mejor; y, estén donde estén, peleemos democráticamente hasta que pierdan definitivamente esa batalla por imponer la injusticia. Estén donde estén.

Un abrazo
Kike

2 comentarios:

casacaracol dijo...

Celebro que aún haya personas dentro del PSOE que se planteen qué hace un partido de izquierda ejerciendo cómo el de derechas (con ciertas diferencias, claro), en lo que al uso de la democracia se refiere. Me alegra que las reflexiones de algun@s de sus bases les lleven al giro de una actitud verdaderamente de izquierda. Y me llena de esperanza pensar, que a pesar de las dificultades y complejas situación actual, hay clarividencía en algunos de sus miembros. Pero, dicho ésto, no puedo, por menos, tener más ravia e indiganación con el partido (PSOE) que pudo haber dado la vuelta a nuestra larga historia de caciquismo rancio y obsoleto y sin embargo se apunto a éste con "la cara lavá y recien pintá" dando una de cal y muchas de arena:
Reprocho a PSOE:
1º.- No haber promovido un una democracia autética cambiando la ley de elecciones.
2º.- No haberse mantenido firme en instaurar una democracia laica real y no subordinada a la iglesía.
3º.-No haciendo partícipe al pueblo de forma continuada y no cada cuatro años.
4ª.- Habiendo actuado con represalias a personas críticas y positivas con intencion de mejorar las instituciones y erradicar el "servilismo/amiguismo cortijero"( esto lo he sufrido en carnes propias) que tanto daño ha causado en el eficaz funcionamiento de dichas instituciones.
5º.- En definitiva, no haber rematado la faena, quedarse a medio camino y con la puerta abierta a las políticas de derechas, en las políticas sociales que emprendieros, como las reformas de la ley del aborto, la memoria histórica, matrimonios del mismo sexo, servicios sociales más amplios,...que ahora se están quedando en agua de borrajas y, por ende, a la pérdida de los derechos y libertades conseguidos.
Un saludo.
Marisa

Kike dijo...

Hola, Marisa.

Yo también celebro encontrarme con ciudadanos, militantes o no del PSOE, con la sensibilidad suficiente para ver lo que está pasando (ha pasado) y, sobre todo, con la valentía para decirlo en voz alta (sobre todo si estás dentro del partido).

Lo que tú sientes, creo, lo sienten muchos socialistas de corazón. Es esa rabia por lo que pudo ser y no fue lo que hace muy complicado que algunas personas puedan votar al PSOE de nuevo si no se refunda. Porque se trata de ilusiones perdidas y decepciones muy grandes, en algunos casos para siempre.

A los 5 puntos que comentas, y que comparto, añadiría el más importante: ho haber logrado, de manera fectiva, una redistribución real y sostenible de la riqueza. Eso es un partido socialista, ¿verdad? Bueno, pues si algo hay que recriminar al último gobierno de ZP (a quien considero el menor culpable de todos nuestros males, por cierto), es que al final de su mandato, la diferencia entre pobres y ricos había aumentado. Esto es exacatamente lo que, por vía directa o indirecta, intuitiva o implícita, hay muchos ciudadanos que no pueden perdonar.

Saludos y gracias por comentar.
Kike