Hola a todas/os.
Hay momentos en la vida en que uno debe tomar una decisión. Dura, dolorosa, a veces irreversible, otras no, pero en todo caso desgarradora por lo que supone para las emociones y creencias profundas de cada uno.
A lo largo de 2013, y por primera vez en más de diez años siendo afiliado del PSOE, he pensado seriamente que quizá debo irme. No es una decisión tomada, pero por primera vez lo he pensado en serio. No es una decisión tomada porque sigue pesando más la idea de que "se vayan ellos". Que se vayan los que han convertido el partido en un cortijo al exclusivo servicio de sus intereses personales; que se vayan los que no son de izquierdas; que se vayan los que han trabajado durante tanto tiempo a favor del poder financiero y no a favor de los trabajadores; que se vayan los traidores y los mentirosos, los corruptos y los arribistas; que se vayan los pelotas que apenas saben hacer otra cosa que elogiar a quien tiene el poder en cada momento para conseguir algo a cambio; que se vayan los desideologizados y los tibios, que se vayan los que no tienen claro para qué se creó el PSOE y para qué tiene sentido que siga existiendo.
El problema es que no se van. No solo no se van, sino que son quienes más poder tienen y todo indica que lo van a seguir teniendo. Y han reservado una generación de jóvenes esperando ávidamente para sustituirles en el poder, y acceder a todos los privilegios que sus mayores han tenido. Todos, los mayores traidores y los jóvenes arribistas, todos ellos son los que deberían irse. Pero no se van. Y lo más probable es que el pacto generacional que han trazado sea el que marque el futuro del PSOE en los próximos años. Desgraciadamente.
Así que quizá, sólo quizá, nos tendremos que ir los demás. Pero no vamos a regalar el carnet, o no deberíamos. Deberíamos venderlo muy caro. Porque nuestros principios son más sólidos que los suyos. O mejor, porque nosotros tenemos principios.
Lo que ocurre es que la deriva del PSOE, a muchas y muchos, nos ha ido conduciendo ya hacia una melancolía quizá insuperable y hacia una sensación de decadencia de la que no estamos dispuestos a hacernos responsables; y, lo que es aún peor, están llevando al partido a un grado de traición a la clase trabajadora de la que no nos gustaría sentirnos cómplices.
No lo somos. Llevamos mucho tiempo, y con una enorme intensidad, desde las más diversas iniciativas personales y colectivas, tratando de convencer a los socialistas de que el camino es completamente errado (en uno de mis post anteriores sacaba algunas duras conclusiones de mi propia experiencia). Pero, honestamente, no lo hemos conseguido. La mayoría de los militantes y simpatizantes del PSOE han preferido durante este tiempo de evidente bajada a los infiernos estar más cerca de las posturas que ha marcado la dirección, ser cómplice de ellas o, en el mejor de los casos, han preferido un connivente silencio. Es decir, que se ha ido evidenciando que son mayoría quienes prefieren seguir el camino marcado. O lo parece, que para el caso es lo mismo.
Lo que ha ocurrido en Andalucía es, quizá, el primero de los cinco pasos para irse de este partido. Así que vamos a enumerarlos.
1. "Primarias" en Andalucía. La proclamación de Susana Díaz como sucesora de Griñán no es el resultado de un proceso democrático, sino el final esperado de una sucesión hereditaria planificada por quien manda en el partido en Andalucía. Y punto. Lo demás son intentos de justificar a los jefes para que no se enfaden con uno, o de colocarse debidamente porque uno considera que también va a formar parte de ese proceso hereditario pactado entre generaciones. Unas primarias no son primarias si no hay contendientes; un partido no es democrático si para presentarse a un proceso interno te exige tantas firmas que resulte imposible presentarte. Podemos intentar explicarlo como queramos, pero todo sonará a justificaciones del estilo de quien defiende a Hitler porque llegó al poder a través de un proceso democrático; así fue, pero eso no le hace dejar de ser uno de los mayores criminales de la Historia. Las primarias del PSOE andaluz serán legales y formalmente democráticas, pero en realidad son una falta de respeto a la democracia y a los ciudadanos. Susana Díaz, por supuesto, esta misma semana, será la presidenta de Andalucía —no elegida por los andaluces— gracias a la dimisión de Griñán, algo que formaba parte del pacto al que he aludido.
2. La Conferencia Política. Hasta los más convencidos de que este proceso interno, que se desarrollará a comienzos de noviembre, podría convertirse en la revolución que el partido necesita, parecen ya convencidos de que no lo será. La Conferencia es resultado de otro gesto de desprecio a la democracia dentro del partido. El último congreso del PSOE, el 38º en el que ganó Rubalcaba —y el Congreso es el órgano máximo del partido— dictaminó que habría una Conferencia de Organización para dilucidar las transformaciones orgánicas que facilitarían la transformación democrática del PSOE, e incluso se establecían plazos y pautas. La dirección del partido no solo se ha saltado a la torera lo que mandaba el 38º Congreso, sino que ni siquiera ha respondido a los militantes que hemos realizado la consiguiente reclamación por escrito al Secretario de Organización. Aquella prometida Conferencia de Organización se sustituye por una Conferencia Política que apenas tiene contenido orgánico, es decir, que no podrá transformar de manera relevante la forma en que el partido se organiza; pero es que además, por mucho que allí se cambie, todo lo decidido en ese foro deberá obligatoriamente ser aprobado en un Congreso, el 39º, tal como obligan los Estatutos que, así, se convertiría en una segunda vuelta para "corregir" todo aquello que a la dirección no le guste.
3. Las Elecciones Europeas. En la primavera de 2014 se celebrarán las séptimas elecciones al Parlamento Europeo que son quizá las más relevantes de todas las convocadas, por la trascendencia que las decisiones europeas tienen en este momento en el transcurso de la política nacional e internacional. El PSOE no debería acudir a esa convocatoria sin haber realizado ya un profundo proceso interno de catarsis, que debería suponer el consiguiente cartel electoral atractivo, ilusionante y creíble de cara a la ciudadanía. La otra opción, la más probable (segura, se podría decir, a día de hoy) es que el partido realice las listas sin tener en cuenta nada de esto (lo más probable es que ya estén decididas muchas cosas antes incluso de la Conferencia Política), y que tanto la cabeza de la lista como casi toda ella sea el producto de los equilibrios internos de poder y de reparto de favores entre las distintas familias que componen la dirección del PSOE actual. El resultado, indefectiblemente, será el peor resultado del PSOE en las Elecciones Europeas y un nuevo alejamiento de los militantes y de la ciudadanía.
4. Las Elecciones Locales y Autonómicas de 2015. Justo al año siguiente, dentro de dos, el PSOE tendrá su penúltima oportunidad. Si ni la Conferencia Política ni las Elecciones Europeas han ido en la dirección correcta, será ya muy difícil corregir el rumbo hacia lo que podría ser una catástrofe. Sin embargo, y aunque el rumbo se haya corregido parcial o totalmente, habrá un reto añadido, que es mostrar territorio por territorio una renovación complejísima, en cuanto que la cercanía de las circunscripciones (locales, regionales) incrementa las hipotecas de las direcciones respecto de pactos previos, los caciquismos y la red clientelar que ha caracterizado la evolución del PSOE durante estos más de 30 años y que, en definitiva, es el cáncer que no permite la sustitución de células enfermas por células sanas. Con un factor añadido: la crisis económica ha introducido un factor de incertidumbre en todas las familias, y ahora más que nunca, hay militantes del PSOE que son capaces de casi todo por lograr un buen remunerado puesto en las asambleas regionales o en los ayuntamientos.
y 5. Las Elecciones Generales. Previstas para 2015 también, bien podrían adelantarse, tanto por interés de Rajoy, como por el de Rubalcaba (si, como parece, pretende llegar "vivo" a ese proceso). En todo caso, eso solo alteraría el orden de los factores, pero no el producto. Si en las próximas elecciones generales nada de lo anterior ha funcionado y además Alfredo Pérez Rubalcaba es candidato, habrá que irse del PSOE, pues se habrá demostrado palpablemente que no hay modo humano de cambiar ninguno de sus resortes, sin contar con que lo más probable es que el resultado electoral facilitase un escenario en el que el partido ya sería un actor irrelevante en la política española. Puede que no sea Rubalcaba el candidato, sino algún delfín bien posicionado (Patxi López, el mejor colocado hoy) lo que, para el caso, sería lo mismo. También puede ser que Carme Chacón lograra llegar con fuerza para ser la elegida, demostrando que el PSOE habría perdido cuatro años desde el 38º Congreso —donde debió ser la ganadora—, pero tampoco serviría de nada si eso no va acompañado de los cambios profundos que venimos defendiendo hace mucho tiempo, algo complicado si la Conferencia Política y los procesos electorales previos no han ido por el buen camino. Es posible que la dirección del partido, si para entonces todo ha sido tan desastroso como parece, asuma por fin que debe organizar unas primarias donde cualquier militante tenga igualdad de oportunidades, lo que abriría la posibilidad a un candidato nuevo e ilusionante que, con la promesa de una regeneración completa, lograra el milagro de movilizarnos; pero esta opción se encuentra tan determinada por todos los procesos anteriores que a día de hoy no es sino política ficción.
En definitiva, cada uno de estos hitos en los próximos dos años, serán, si se cumplen los pronósticos, pequeños empujones que a muchas y muchos nos hacen falta para irnos del PSOE. Porque quedarían demostradas tres cosas: que quienes dirigen sus destinos quieren que nos vayamos, que la mayoría de los militantes aceptan el estado de las cosas y que el partido ya no tiene sentido como instrumento de transformación social.
Como nada es blanco o negro, habrá que ir analizando lo que ocurre en cada uno de esos hitos, y en qué lugar exacto queda el fiel de la balanza. Y, reitero, durante el camino que queda de aquí a 2015, y creo hablar por más compañeras y compañeros, venderemos el carnet muy caro.
Pero, eso sí, yo, personalmente, si esos cinco pasos se dan como espero, ya no estaré dispuesto, durante más tiempo, a malgastar las energías de mi implicación política y de mi ilusión por transformar la realidad, ni a sentirme cómplice ni por un momento de lo que a todas luces sería un partido inservible, y hasta obstruccionista, para la imprescindible transformación del sistema económico imperante y de la consecuente realidad política que necesitamos.
Mientras, dentro y fuera del PSOE, seguiremos tratando de construir esa nueva política de la que algunos llevamos hablando años, y que será una realidad tarde
o temprano, con o sin los conversos de última hora.
Un abrazo
Kike
Hay momentos en la vida en que uno debe tomar una decisión. Dura, dolorosa, a veces irreversible, otras no, pero en todo caso desgarradora por lo que supone para las emociones y creencias profundas de cada uno.
A lo largo de 2013, y por primera vez en más de diez años siendo afiliado del PSOE, he pensado seriamente que quizá debo irme. No es una decisión tomada, pero por primera vez lo he pensado en serio. No es una decisión tomada porque sigue pesando más la idea de que "se vayan ellos". Que se vayan los que han convertido el partido en un cortijo al exclusivo servicio de sus intereses personales; que se vayan los que no son de izquierdas; que se vayan los que han trabajado durante tanto tiempo a favor del poder financiero y no a favor de los trabajadores; que se vayan los traidores y los mentirosos, los corruptos y los arribistas; que se vayan los pelotas que apenas saben hacer otra cosa que elogiar a quien tiene el poder en cada momento para conseguir algo a cambio; que se vayan los desideologizados y los tibios, que se vayan los que no tienen claro para qué se creó el PSOE y para qué tiene sentido que siga existiendo.
El problema es que no se van. No solo no se van, sino que son quienes más poder tienen y todo indica que lo van a seguir teniendo. Y han reservado una generación de jóvenes esperando ávidamente para sustituirles en el poder, y acceder a todos los privilegios que sus mayores han tenido. Todos, los mayores traidores y los jóvenes arribistas, todos ellos son los que deberían irse. Pero no se van. Y lo más probable es que el pacto generacional que han trazado sea el que marque el futuro del PSOE en los próximos años. Desgraciadamente.
Así que quizá, sólo quizá, nos tendremos que ir los demás. Pero no vamos a regalar el carnet, o no deberíamos. Deberíamos venderlo muy caro. Porque nuestros principios son más sólidos que los suyos. O mejor, porque nosotros tenemos principios.
Lo que ocurre es que la deriva del PSOE, a muchas y muchos, nos ha ido conduciendo ya hacia una melancolía quizá insuperable y hacia una sensación de decadencia de la que no estamos dispuestos a hacernos responsables; y, lo que es aún peor, están llevando al partido a un grado de traición a la clase trabajadora de la que no nos gustaría sentirnos cómplices.
No lo somos. Llevamos mucho tiempo, y con una enorme intensidad, desde las más diversas iniciativas personales y colectivas, tratando de convencer a los socialistas de que el camino es completamente errado (en uno de mis post anteriores sacaba algunas duras conclusiones de mi propia experiencia). Pero, honestamente, no lo hemos conseguido. La mayoría de los militantes y simpatizantes del PSOE han preferido durante este tiempo de evidente bajada a los infiernos estar más cerca de las posturas que ha marcado la dirección, ser cómplice de ellas o, en el mejor de los casos, han preferido un connivente silencio. Es decir, que se ha ido evidenciando que son mayoría quienes prefieren seguir el camino marcado. O lo parece, que para el caso es lo mismo.
Lo que ha ocurrido en Andalucía es, quizá, el primero de los cinco pasos para irse de este partido. Así que vamos a enumerarlos.
1. "Primarias" en Andalucía. La proclamación de Susana Díaz como sucesora de Griñán no es el resultado de un proceso democrático, sino el final esperado de una sucesión hereditaria planificada por quien manda en el partido en Andalucía. Y punto. Lo demás son intentos de justificar a los jefes para que no se enfaden con uno, o de colocarse debidamente porque uno considera que también va a formar parte de ese proceso hereditario pactado entre generaciones. Unas primarias no son primarias si no hay contendientes; un partido no es democrático si para presentarse a un proceso interno te exige tantas firmas que resulte imposible presentarte. Podemos intentar explicarlo como queramos, pero todo sonará a justificaciones del estilo de quien defiende a Hitler porque llegó al poder a través de un proceso democrático; así fue, pero eso no le hace dejar de ser uno de los mayores criminales de la Historia. Las primarias del PSOE andaluz serán legales y formalmente democráticas, pero en realidad son una falta de respeto a la democracia y a los ciudadanos. Susana Díaz, por supuesto, esta misma semana, será la presidenta de Andalucía —no elegida por los andaluces— gracias a la dimisión de Griñán, algo que formaba parte del pacto al que he aludido.
2. La Conferencia Política. Hasta los más convencidos de que este proceso interno, que se desarrollará a comienzos de noviembre, podría convertirse en la revolución que el partido necesita, parecen ya convencidos de que no lo será. La Conferencia es resultado de otro gesto de desprecio a la democracia dentro del partido. El último congreso del PSOE, el 38º en el que ganó Rubalcaba —y el Congreso es el órgano máximo del partido— dictaminó que habría una Conferencia de Organización para dilucidar las transformaciones orgánicas que facilitarían la transformación democrática del PSOE, e incluso se establecían plazos y pautas. La dirección del partido no solo se ha saltado a la torera lo que mandaba el 38º Congreso, sino que ni siquiera ha respondido a los militantes que hemos realizado la consiguiente reclamación por escrito al Secretario de Organización. Aquella prometida Conferencia de Organización se sustituye por una Conferencia Política que apenas tiene contenido orgánico, es decir, que no podrá transformar de manera relevante la forma en que el partido se organiza; pero es que además, por mucho que allí se cambie, todo lo decidido en ese foro deberá obligatoriamente ser aprobado en un Congreso, el 39º, tal como obligan los Estatutos que, así, se convertiría en una segunda vuelta para "corregir" todo aquello que a la dirección no le guste.
3. Las Elecciones Europeas. En la primavera de 2014 se celebrarán las séptimas elecciones al Parlamento Europeo que son quizá las más relevantes de todas las convocadas, por la trascendencia que las decisiones europeas tienen en este momento en el transcurso de la política nacional e internacional. El PSOE no debería acudir a esa convocatoria sin haber realizado ya un profundo proceso interno de catarsis, que debería suponer el consiguiente cartel electoral atractivo, ilusionante y creíble de cara a la ciudadanía. La otra opción, la más probable (segura, se podría decir, a día de hoy) es que el partido realice las listas sin tener en cuenta nada de esto (lo más probable es que ya estén decididas muchas cosas antes incluso de la Conferencia Política), y que tanto la cabeza de la lista como casi toda ella sea el producto de los equilibrios internos de poder y de reparto de favores entre las distintas familias que componen la dirección del PSOE actual. El resultado, indefectiblemente, será el peor resultado del PSOE en las Elecciones Europeas y un nuevo alejamiento de los militantes y de la ciudadanía.
4. Las Elecciones Locales y Autonómicas de 2015. Justo al año siguiente, dentro de dos, el PSOE tendrá su penúltima oportunidad. Si ni la Conferencia Política ni las Elecciones Europeas han ido en la dirección correcta, será ya muy difícil corregir el rumbo hacia lo que podría ser una catástrofe. Sin embargo, y aunque el rumbo se haya corregido parcial o totalmente, habrá un reto añadido, que es mostrar territorio por territorio una renovación complejísima, en cuanto que la cercanía de las circunscripciones (locales, regionales) incrementa las hipotecas de las direcciones respecto de pactos previos, los caciquismos y la red clientelar que ha caracterizado la evolución del PSOE durante estos más de 30 años y que, en definitiva, es el cáncer que no permite la sustitución de células enfermas por células sanas. Con un factor añadido: la crisis económica ha introducido un factor de incertidumbre en todas las familias, y ahora más que nunca, hay militantes del PSOE que son capaces de casi todo por lograr un buen remunerado puesto en las asambleas regionales o en los ayuntamientos.
y 5. Las Elecciones Generales. Previstas para 2015 también, bien podrían adelantarse, tanto por interés de Rajoy, como por el de Rubalcaba (si, como parece, pretende llegar "vivo" a ese proceso). En todo caso, eso solo alteraría el orden de los factores, pero no el producto. Si en las próximas elecciones generales nada de lo anterior ha funcionado y además Alfredo Pérez Rubalcaba es candidato, habrá que irse del PSOE, pues se habrá demostrado palpablemente que no hay modo humano de cambiar ninguno de sus resortes, sin contar con que lo más probable es que el resultado electoral facilitase un escenario en el que el partido ya sería un actor irrelevante en la política española. Puede que no sea Rubalcaba el candidato, sino algún delfín bien posicionado (Patxi López, el mejor colocado hoy) lo que, para el caso, sería lo mismo. También puede ser que Carme Chacón lograra llegar con fuerza para ser la elegida, demostrando que el PSOE habría perdido cuatro años desde el 38º Congreso —donde debió ser la ganadora—, pero tampoco serviría de nada si eso no va acompañado de los cambios profundos que venimos defendiendo hace mucho tiempo, algo complicado si la Conferencia Política y los procesos electorales previos no han ido por el buen camino. Es posible que la dirección del partido, si para entonces todo ha sido tan desastroso como parece, asuma por fin que debe organizar unas primarias donde cualquier militante tenga igualdad de oportunidades, lo que abriría la posibilidad a un candidato nuevo e ilusionante que, con la promesa de una regeneración completa, lograra el milagro de movilizarnos; pero esta opción se encuentra tan determinada por todos los procesos anteriores que a día de hoy no es sino política ficción.En definitiva, cada uno de estos hitos en los próximos dos años, serán, si se cumplen los pronósticos, pequeños empujones que a muchas y muchos nos hacen falta para irnos del PSOE. Porque quedarían demostradas tres cosas: que quienes dirigen sus destinos quieren que nos vayamos, que la mayoría de los militantes aceptan el estado de las cosas y que el partido ya no tiene sentido como instrumento de transformación social.
Como nada es blanco o negro, habrá que ir analizando lo que ocurre en cada uno de esos hitos, y en qué lugar exacto queda el fiel de la balanza. Y, reitero, durante el camino que queda de aquí a 2015, y creo hablar por más compañeras y compañeros, venderemos el carnet muy caro.
Pero, eso sí, yo, personalmente, si esos cinco pasos se dan como espero, ya no estaré dispuesto, durante más tiempo, a malgastar las energías de mi implicación política y de mi ilusión por transformar la realidad, ni a sentirme cómplice ni por un momento de lo que a todas luces sería un partido inservible, y hasta obstruccionista, para la imprescindible transformación del sistema económico imperante y de la consecuente realidad política que necesitamos.Mientras, dentro y fuera del PSOE, seguiremos tratando de construir esa nueva política de la que algunos llevamos hablando años, y que será una realidad tarde
o temprano, con o sin los conversos de última hora.
Un abrazo
Kike




Comentarios
Si Rubalcaba es el candidato en esas circunstancias, sería presidente toda la legislatura. No me cabe duda alguna.
Gracias por comentar
Un abrazo
Kike
Gracias por comentar
Un abrazo
Kike
Por otra parte, es verdad que el tiempo se acaba para luchar contra el neoliberalismo, pero no es menos cierto que hay poca fortaleza en otros partidos y en otros movimientos para esa lucha, y quizá un PSOE transformado podría tenerla. O, al menos, lo que podría quedar de un PSOE disidente, en el que desde luego me ubico.
Difícil acertar, pero tratemos de respetar las opciones y decisiones de todos aquellos que nos consideramos y nos comportamos como personas honestamente de izquierdas.
Un abrazo
Kike
Antoine Candelas (que no sé si le conoces) me pasó el enlace a tu escrito y en la entrada de mi blog que copio más abajo, comparto una buena canción suya sobre los Socialistas y expreso mis dudas y críticas al rumbo de la Izquierda, la Socialdemocracia y el PSOE.
http://www.noeslomismo.org/2013/07/cantos-de-sirena-para-una.html
Un saludo
Rober Gonpane
Ojalá. No puedes imaginar cuántos estamos deseando algunos que eso ocurra. Pero muy analizada la situación, no creemos muchos que sea una cuestión de un líder solamente. Se trata de un amplio cambio de cultura política que muchas bases socialistas, y no solo la dirección, no quieren, o no se atreven a llevar a cabo.
Gracias por comentar.
Kike
Pues en mi balanza sigue pesando más también, y ahí estamos. Pero si todo lo que digo se acaba cumpliendo, creo que la balanza se desequilibrará.
Yo aplaudo la multi-militancia, pero la mayoría de los partidos no la permiten, incluso estatutariamente, lo cual es una prueba más de que necesitamos un cambio de cultura política.
Comparto totalmente que la izquierda que hay fuera del PSOE está tan o más perdida, al menos en lo que concierne a la transformación política general que hay que llevar a cabo y a la forma de ilusionar a la ciudadanía. Conservan quizá una mayor pureza ideológica —aunque sobre esto también habría mucho que hablar— pero eso no es en absoluto suficiente. De todos modos, y en esto he trabajado mucho y me gustaría seguir trabajando desde el lugar en el que esté, creo que la izquierda, con base en unos principios claros, debe hacer un enorme esfuerzo por unirse sino queremos que nuestras sociedades vuelvan a algo parecido al feudalismo.
No conozco a Antoine, pero entro en tu blog, y me pongo al día.
Gracias por el interés, y por comentar.
Kike